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sábado, 28 de junio de 2008

Lo frío y lo cruel

Anotaciones acerca del libro de Gillez Deleuze. Presentación de Sacher Masoch. Lo frío y lo cruel.

Primera nota

El poder es, antes que nada, un multifacético mecanismo de represión, afirma Deleuze. Las formas que adopta lo muestran en su intimidad más profunda, aquella que, justamente porque lo exhibe, lo vuelve obvio, se mantiene secreta, reprimida, negada. De allí se desprende que eso que no habla, es la violencia misma.
En algún momento de nuestra historia, ciertos aspectos de la sexualidad fueron sometidos al silencio. La sexualidad no era lo que no hablaba, la violencia, sino aquello de lo que no se hablaba, objeto del silencio.

viernes, 2 de mayo de 2008

Centralismo y federalismo y el debate en torno a los límites del poder

Ezequiel Gallo presenta el debate en torno a la federalización de Buenos Aires como parte de la reflexión que realiza la elite intelectual y política de la época acerca de los límites del poder. El marco en el que se inscriben estas ideas políticas es el que ha sido caracterizado como proceso de consolidación del Estado Nacional y configuración de un orden político legítimo.

Aceptando el principio liberal de gobierno limitado; Alem, Alberdi, Hernández y Tejedor, entre otros, discuten las maneras posibles de distribuir y limitar al poder nacional con el objetivo de evitar la centralización o descentralización excesiva del mismo, así como las extralimitaciones de quienes lo detentan.

martes, 25 de marzo de 2008

Poder desaparecedor

Con motivo del 32º aniversario del golpe de estado más cruento y terrorífico de la historia argentina, me ha parecido pertinente recomendar la lectura de un trabajo original sobre la anatomía del poder militar en la Argentina, el polémico estudio de Pilar Calveiro, Poder y desaparición, en el que se analiza las particularidades del poder desaparecedor a partir de su expresión concentracionaria: los campos de concentración-exterminio argentinos.

Calveiro enmarca su ensayo con una reflexión sobre la relación de las fuerzas armadas y el poder en nuestro país, relación que caracteriza como de una cercanía que a partir de un proceso complejo le otorgó a las fuerzas armadas peso político propio y una autonomía relativamente creciente. Esta caracterización está ligada a la perdida de capacidad de los grupos económicamente poderosos de controlar el sistema partidario para ganar las elecciones, en tanto, las fuerzas armadas y especialmente el ejército, según Calveiro, se constituyeron en el medio para acceder al gobierno a través de las asonadas militares. Así, se convirtieron en receptáculos de los ensayos de las distintas facciones del poder por recuperar cierto consenso pero, sobre todo, para mantener un dominio. De esta forma, Pilar Calveiro desarrolla como las Fuerzas Armadas se fueron constituyendo progresivamente en el núcleo duro y homogéneo del sistema, con capacidades no solo de manutención de un orden y un dominio, sino también de representación y negociación con los sectores decisivos del gobierno, fenómeno que ha sido desarrollado en profundidad por autores como Alain Roquié y Robert Potash y conceptualizado por otros y estos mismos autores como de politización de las Fuerzas armadas y militarización de la política. Pilar Calveiro va más allá al plantear que la limitación que representaba para los sectores poderosos su falta de consenso se disimulaba ante el poder disuasivo y represivo de las armas; el alma del poder político se asentaba en el poder militar. Este rasgo es de suma importancia para la autora en el marco de la no consolidación de alianzas estables y la crisis del sistema de partidos, frente a una sociedad compleja y fragmentada. Dicha atomización política y económica de la sociedad era compensada, en alguna medida, por la unidad disciplinaria del aparato armado y su imposición sobre la sociedad. La espiritualidad armada ingresaba allí donde fallaba el control material. Por otro lado, el proceso conjunto de autonomía relativa y acumulación de poder crecientes las llevó a asumir con bastante nitidez el papel mismo del Estado, de su preservación y reproducción, como núcleo de las instituciones políticas, en el marco de una sociedad cuyos partidos eran incapaces de diseñar una propuesta hegemónica.

sábado, 8 de marzo de 2008

El infierno prometido (Elsa Drucaroff)

En el día de la mujer, quería rescatar la entrevista que realicé a Elsa Drucaroff, una gran mujer que me enseñó a mirar ciertos aspectos de la realidad política de las mujeres desde una perspectiva reparadora y a través de un discurso de resistencia.

El infierno prometido y la construcción de un discurso de resistencia

En diversas miradas sobre la Argentina y su pasado, los discursos se adhieren, reproducen abnegados, demuestran talentos y saberes, debaten o explican, y así se desarrolla la marcha tortuosa y a menudo contradictoria del pensamiento. En algunas ocasiones se cuestiona cierta fidelidad de la memoria a una herencia. Al respecto, existe una bella disonancia entre los relatos históricos que tienden a recuperar procesos totales y la novela histórica. Es posible imaginarse que esta última al igual que “la historia” no está exenta de la tenaz industriocidad que requiere la exploración retrospectiva de un tema y un período, formando parte también del esfuerzo colectivo y constructivo de la memoria. Tampoco es ajena a las creaciones de mitos, como a las versiones menos frecuentemente ofrecidas que sacuden los recuerdos favorecidos por la continuidad o el silencio, rememoraciones parciales que dejan larvados acontecimientos valiosos del pasado.

martes, 4 de marzo de 2008

The Police en River Diciembre 2007

Pasó el fin de año. Diciembre, especialmente, es fácil de musicalizar. Alcanza con habernos sumergido en la obra de The Police. La tarea de llegar a un recital de estas magnitudes, aún en el marco de un año plagado de megarecitales por estación, está fuera de toda finalidad monótona. Los caminos a los estadios como River Plate están garabateados, son sinuosos, pero lo que se encuentra en el montaje artístico dispuesto para el espectáculo es un caudal de emociones, ansiedad, recuerdos, de unas sesenta mil personas, agrupadas en diversas escenas, que se hallan allí listas para un evento que no pasaría desapercibido, por la larga ausencia de esta banda en el escenario, porque es percibido por tener todo para hacer historia en el rock, mientras no supone la expresión de una nueva obra artística.

lunes, 25 de febrero de 2008

En memoria

Hoy hacen ya dos años de la muerte de mi vieja. Se despidió de la vida del modo que le era más propio, velando por su familia y con voluntad . Quiero recordarla aquí no con sentido trágico, ni heroico, sino como un ejercicio de memoria, en tanto recuperación de sentido, en cuanto el olvido sistemático es la locura. De esta manera creo que se actualiza el presente y nos da la posibilidad de volver a vivir.

Durante nueve años de su enfermedad mi familia vivió con la certeza de la muerte, de su inminencia, de su sentido trágico, es decir, con la imposibilidad de revertir ese proceso. Mi madre sabía que iba a morir de un momento a otro. Unos meses, como máximo un año, era el promedio de vida de la ELA (esclerosis lateral amiotrófica), así lo dictaminó el diagnóstico. En un mundo en el que los hombres silencian la muerte y excluyen a los considerados "nuevos inútiles", su condición cuadripléjica, la exhibición de la cercanía a la muerte, la necesidad de hablar sobre ello y el tener que seguir adelante con el dolor, causaba horror, alejamiento, angustia y diversas forma de negación; incluso a veces para quienes la acompañábamos, hasta que comenzamos a convivir con esas contradicciones y a comprender lo difícil que era para otros. Ante el despliegue de esa ilusión absoluta, mi vieja lucho por su vida, en la medida que creo que logró comprender que, como dice Primo Levi en Si esto es un hombre, la felicidad perfecta no es posible pero también, en su consideración opuesta, lo mismo ocurre con la infelicidad perfecta. Los momentos que se oponen a la realización de uno u otro estado limite son de la misma naturaleza: se derivan de nuestra condición humana (...) Se opone a ello nuestro eternamente insuficiente conocimiento del futuro; y eso se llama en un caso esperanza y en el otro, incertidumbre del mañana. Se opone a ello la seguridad de la muerte, que pone límite a cualquier gozo, pero también a cualquier dolor. Mi vieja, a pesar de su estado, no se entregó a ese fundamento tanático por el cual no podría haber felicidad y vida en la enfermedad, es decir, luchó por preservar la dignidad de su vida, a pesar de que las miradas ajenas no pudieran considerarla como tal en condición de invalidez. Creyó en la posibilidad de algún adelanto científico que pudiera revertir su enfermedad o al menos le permitiera sobrellevarla, pero específicamente, se esforzó en vivirla aún bajo esas condiciones limitantes. En sí, se propuso transitar con dignidad a la muerte, cosa que no todos los hombres pueden hacer.Tal es así, que durante los primeros siete años organizó la comida y limpieza de la casa junto a Felisa y Mabel, a quienes le estoy eternamente agradecida por su amor. Administraba el dinero de las compras de lo que hacía falta y ahorraba para cada uno de sus hijos una parte. Organizaba sus cuidados de sí en connivencia con nosotros, por ejemplo, sus baños y distintos dispositivos para las duchas, que le permitían poder disfrutar del agua golpeando su cuerpo, sin resignarse al sistema de esponjas y baños en la cama. Dispuso una serie de almohadones para estar cómoda en su sillón o en la cama, gracias a lo cual sólo el último año se mantuvo en cama y se hirió su piel. Se ponía cremas antiarrugas, se teñía el pelo, elegía su ropa y cosméticos a través de una señorita que le vendía e incluso compraba alguna para Evelina y para mi. Organizó su propia dieta, a base de alimentos que no fuera necesario masticar, para evitar el peligro de ahogo y que contuvieran los nutrientes necesarios. Cada tanto comía dulces que le gustaban o festejábamos un cumpleaños con su adorado champán. Arreglaba los horarios de su medicación y controlaba las dosis. Conversábamos por la tarde y en su gran cantidad de tiempo dispuesto al ocio, miraba televisión y pensaba sobre todo lo que acontecía a su alrededor y en el mundo que veía a través de la pantalla, que escuchaba en la radio y que le contaban. Le gustaban los programas de cocina, manualidades (ella antes cocía) y mirar películas. Nos sorprendía que a veces supiera de noticias o de una oferta en una tienda antes que nosotros. Diseñó todo un sistema para hacerse entender, puesto que tenía una atrofia en el habla, por lo cual sólo quienes pasaban tiempo junto a ella podían comprenderle. Buscó reducir al máximo su dependencia para poder decidir aquello que podía acerca de su vida. Decidió sobre sus tratamientos, algunos de ellos experimentales, incluso sobre sus relaciones personales, aconsejó a sus hijos, nos retó y festejó logros, discutió sobre su condición con la familia y nos exigió deberes, pensó en el suicidio pero también en cómo seguir viviendo. Decidió, a pesar de los pronósticos de los médicos, incluso, el momento de su muerte. Los meses, ese año, se volvieron nueve años, durante los cuales como se ve, no solo hubo dolor.

sábado, 27 de octubre de 2007

Sinfonía Vietnamita: una mirada diferente de la Guerra de Vietnam

La guerra de Vietnam, la más larga de los Estados Unidos, generó una gran cantidad de material cinematográfico. Así, este dramático hecho histórico, fue representado en películas argumentales que van desde la maravillosa Apocalypsis Now de Francis Ford Coppola hasta Rambo: First Blood Part II de George Pan Cosmatos. Asimismo, una gran cantidad de documentales producidos entre los años 1965 y 1993 reflexionaron sobre el impacto histórico de este conflicto bélico haciendo hincapié en la oposición de los jóvenes norteamericanos a participar en la guerra, la intervención del movimiento pacifista en la crisis interna de los Estados Unidos, en la particularidad histórica de las guerras de liberación nacional, la utilización de la guerrilla y las estrategias de Ho Chi Min para la lucha y resistencia a la ocupación territorial, los efectos traumáticos para la sociedad estadounidense, la propaganda y la manipulación televisiva en Norteamérica, entre los ejes temáticos más importantes.

sábado, 13 de octubre de 2007

El ingreso del psicoanálisis en la Argentina de Masas

Entre los frecuentes fenómenos señalados como originales de la Argentina se cita comúnmente, no solo la amplia oferta de la terapia psicoanalítica, sino también la necesidad de consumirla, de "psicoanalizarse", hecho que es más específico aún, en tanto se homologa a una corriente de la psicología con la psicología misma.
Nico, fervoroso detractor del psicoanálisis, me relataba una anécdota de Tato Pavlosky, quien encontrándose dictando una curso de actuación en España preguntó a sus alumnos cuántos de ellos asistían a terapia, acostumbrado a que en su alumnado argentino era habitual, descubriendo que solo uno se psicoanalizaba, este era Argentino, al igual que psicólogo.

A propósito de este tema me encontré con un texto bien interesante de un historiador del psicoanálisis, Vezzetti, titulado "Las promesas del psicoanálisis en la cultura de masas" editado para la colección Historia de la vida privada en la Argentina.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Paranoia II

Historias de la desafortunada villanería

Cuando se hacen historias, indefectiblemente se crean héroes y villanos; y no es gratuita ni frágil su perdurabilidad, digo, la de estos imaginarios. Generalmente los villanos resultan en tales por la
reafirmación de la moral, que lo vuelve al personaje en el eterno ignominioso. Y así, en tanto se preserva en el recuerdo el carácter vil de aquél personaje, se dilata la imperiosidad de la valoración, eternizando el modelo categórico del ídolo. Sin embargo, los villanos muchas veces suelen ser humanos, frágiles, corruptos, rastreros y aún así, nos resultan simpáticos. Reconozcámoslo, algunos antihéroes nos divierten. Le han dado gracia a nuestra historia.

Me refiero a los personajes de malicias picarescas, cobardes y, sobre todo, a los que les salió mal la treta. Es decir, el bien conocido, malo y torpe, un auténtico fracaso, que encima de padecer la ineptitud para hacer el mal, eterniza a su enemigo y pasa a la historia como el hazmerreír del relato.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Algunas ideas para mi tesis

En 1961, al realizar una mirada alarmada de la sociedad Argentina, Tulio Halperín Dongui señalaba una anomalía constante en la historia del país, el síntoma, decía, de la continuidad sostenida de un clima histórico en el que se veía obturado el proceso político y se institucionalizaba la política represiva. Habían transcurrido treinta años desde que la “hora de la espada” daría nacimiento al poder militar y, desde entonces, las crisis político sociales no eran inflexiones en una transición entre situaciones estables, sino una constante.
A fines de la década del cincuenta, la discontinuidad entre las perspectivas iniciales respecto al golpe de estado de 1955 y lo que efectivamente sucedió, incluso, la continuación de un proceso de despolitización o, más exactamente, de militarización de la política, no podía dejar de ser percibido.
El período gestado a partir de 1955, que guarda una estrecha relación con el anterior, estuvo marcado por la violencia política. Se abre con un golpe de estado y su desenlace, más cruento y terrorífico aún, es el “Proceso de Organización Nacional” iniciado en el año 1976. En ese espacio de tiempo se suceden varios golpes militares, ningún gobierno elegido por la ciudadanía completa sus mandatos, se acaecen rebeliones militares, enfrentamientos entre facciones de las tres armas que acompañan y alientan la inestabilidad política. Asimismo, nace la resistencia peronistas, accionan los comandos civiles de la “Revolución Libertadora”, se organiza la acción clandestina de los comandos nacionales peronistas, surgen organizaciones clandestinas, se realizan movilizaciones masivas, paros, huelgas, tomas de fábricas, sabotajes, atentados, acciones que hacia el final del período culminan con la conformación de las organizaciones armadas para, finalmente, desplegarse a través del Estado, con toda su fuerza, el poder totalitario, concentracionario y asesino, a los fines del disciplinamiento y supresión de toda anormalidad (Calveiro: 1998)

jueves, 2 de agosto de 2007

La concepción del suicidio en Roma

La concepción del suicidio en Roma a fines de la República

Las fronteras respectivas a las concepciones en torno a la vida, el honor y la muerte eran tan distintas en la antigüedad de lo que son en la actualidad que los tres términos significan hoy algo diferente. Estos tres ordenadores de existencia son claves para resolver lo que a este ensayo convoca ¿Cómo era concebido el suicidio a fines de la República e inicios del Imperio en Roma?

Mores maiorum, ley y comunidad

Que el hombre, como individualidad, proyecte, razone, sienta, que le sujeto viva, es la demostración de la existencia del mundo y de sí mismo; eso mismo nos obliga a aceptar su singularidad. En Roma el vivir se expresó de una forma particular. Se afirma con frecuencia que el hombre romano no interesa tanto en sí mismo y como contemplador a la naturaleza a la cual pertenece y se integra, sino que se considera fundamental el estilo de vida existencial, debatir la posición del ciudadano; en fin, encuentra más importante la organización social, la administración del Estado, que amoldar su vida a un orden cósmico y natural. Algo así como que desvía la importancia del hombre hacia el orden civilizador y social, hacia la problemática política de la sociedad.
El hombre político y administrativo romano libera entonces un poco de responsabilidad al individuo y cede derechos y deberes a la sociedad, como contenedora de los individuos. Esto significa que no es importante ya tanto el derecho natural e individual, sino que el hombre romano es un ciudadano en tanto coexiste en sociedad y solo puede regirse por el derecho positivo.

martes, 17 de julio de 2007

El intelectual como problema

“Tratad mi libro como un par de lentes dirigidos hacia el exterior,
y bien, si no os sirven tomad otros, encontrad vosotros mismos
vuestro aparato que es necesariamente un aparato de combate”
Proust, M.

Acerca del problema

Este ensayo introduce, a modo reflexivo, un problema retomado en la actualidad[1]: el del intelectual y la revolución, o al menos, de su rol de conciencia de las masas, la relación del intelectual con el cambio social. Trataré de presentar una cuestión que es en realidad un punto de convergencia de una serie de artículos presentes en la bibliografía del seminario, para confrontarlos y reunirlos en un ejercicio argumentativo que cuestione ¿Si efectivamente es la década del 60´ el momento de constitución de un campo intelectual Latinoamericano? ¿Quiénes lo componen y qué transformaciones se suceden dentro de él al calor del contexto político que atraviesa la Argentina durante esa década? De forma general y sintética, reflexionar acerca del carácter novedoso o de transformación de estos sujetos y su relación con los cambios culturales, sociales y políticos operados durante ese período, como hacer dialogar las caracterizaciones que diversos autores hacen de esa experiencia, también en tanto resultado de una serie de mutaciones que se descubren para revelar qué hay de inédito en la actualidad, lo cual supone una dificultad, una “incomodidad” afirma Sarlo a propósito de su libro Tiempo pasado, “por la necesidad de fijar una posición en medio de una tormenta de debates recién abiertos sobre la lucha armada, la culpa y las reivindicación ideológica de la militancia”[2]

jueves, 21 de junio de 2007

Acerca de pensar los procesos de descolonización

“El colonialista llega a no poder imaginar un tiempo histórico
que se haga sin él. Su irrupción en la historia del pueblo
colonizado, es deificada, es transformada en una necesidad absoluta”
Franz Fanon

Montserrat Huguet incluye en el título de su artículo "El proceso de descolonización y los nuevos protagonistas", dos conceptos que fueron y son objeto de polémica para la historiografía.

¿A qué denominamos proceso de descolonización? y ¿Quiénes son los nuevos protagonistas que emergen del mismo? A partir de estos interrogantes, no me propongo discutir hechos históricos, sino reflexionar acerca de las implicancias y riesgos derivados de ciertas maneras de pensar esos procesos y a esos actores, presentes en la definición que Huguet hace de los conceptos y en los argumentos que sostienen su interpretación histórica.

Huguet sitúa al término “proceso de descolonización” dentro de un debate en el que tanto el enfoque de este autor, así como las diversas interpretaciones que cita sobre la problemática historiográfica, se inscriben en una mirada que privilegia las relaciones político institucionales entre naciones y metrópolis, a escala mundial, entre los años 1947 y 1965¿ Cuáles son las implicaciones y los límites de esta perspectiva?

Detengámonos, en primer lugar, en el problema de la periodización. Huguet supone al fenómeno de la descolonización como un proceso de una duración casi estructural y a escala planetaria, inmanente a desarrollos históricos iniciados en el siglo XIV; ya que según la definición más general que propone se trata de “una constante histórica vinculada a cada uno de los episodios coloniales desde el inicio de la Edad Moderna”[1], cuyo máximo desarrollo se produce desde la caída de los imperios marítimos ultramarinos[2] hasta la integración del Tercer mundo al escenario de confrontación bipolar a mediados de la década del 60’. La primera limitación de este supuesto es que el autor desestima toda diferencia histórica durante seis siglos que no suponga la modificación en la naturaleza de la dominación operada por las potencias a escala mundial.En efecto, según Huguet, los “viejos y nuevos protagonistas” de esa transformación, que permanece constante e invariable por una largo período, serán por definición sujetos de poder: “las naciones descolonizadas” y las potencias hegemónicas colonialistas y neo-colonialistas (o post-colonialistas).

lunes, 11 de junio de 2007

Falsas salidas y eternos retornos

Estuve revisando un viejo artículo de Alain Rouquié titulado “El poder militar en la Argentina: cambios y continuidades”, en el cual se analiza los elementos de cambio respecto a la continuidad marcial de la última dictadura en la Argentina.

Allá por la década del 80´, Rouquié señalaba, entre tantas otras cosas, la existencia de una hegemonía del poder militar a partir de 1930, cuyo correlato es el aspecto reiterativo de la intervención política de las Fuerzas Armadas que demostraría, según su parecer, la imposibilidad de desmilitarizar la vida pública.

Indica tres particularidades de la dominación militar permanente: los militares, por un lado, se hacen cargo del gobierno, pero al mismo tiempo no institucionalizan su participación en el poder, para, finalmente, devolverlo periódicamente a los civiles. Estas tres características definen lo que Rouquié llama “falsas salidas y eternos retornos” del poder militar, que están implícitas en la relación entre las Fuerzas Armadas y la vida pública.

Es posible pensar que el golpe de estado de 1930 se devela no como un antecedente del proceso posterior, sino como su fuente misma. Remontándonos hasta ese hecho no se sitúa el retorno a un mismo marco temporal, con sus mismos elementos constitutivos o fuerzas sociales, sino que se despliegan aquellos flujos que no pueden sustraerse de ese origen. Eso no significa que estas “falsas salidas y eternos retornos” iniciados por ese entonces supongan una recuperación del tiempo perdido o un devenir sin solución de continuidad, más bien, parecieran tener relación con una inscripción del poder autoritario en el cuerpo social: la creencia de que sus modos y sus formas aún variadas reproducen un mismo sentido. Eso es lo contrario a la memoria, en tanto recordar es el pensamiento que piensa la diferencia.