Foucault, Michel Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión. S XXI editores. Argentina, Buenos Aires, 2002.
Vigilar y Castigar podría considerarse como una genealogía de la moral por tratarse de un estudio de toda una nueva moral propia del acto de castigar que Foucault rastrea a partir del siglo XVIII según la metamorfosis de los mecanismos punitivos.
Foucault describe en detalle como nuevas prácticas legales tienden a invisibilizar el castigo a partir de la desaparición de los suplicios. La penalidad se vuelve púdica y benigna respecto del cuerpo que quedará, en cambio, prendido en un reticulado de coerciones y obligaciones que tienen por blanco la voluntad del sujeto, en una envoltura “no corporal”. Este poder que surge como límite al poder del soberano, no requiere ya del espectáculo punitivo a partir del cual se reafirmaba el derecho ilimitado del rey con la imitación y exacerbamiento del crimen en el cuerpo mismo del criminal. El ceremonial de la pena que lo desplaza deviene proceso administrativo. No persigue ya la expiación del mal del cuerpo sino curar, reformar, corregir, producir un cambio en el individuo.
...una extranjera en su propia tierra.
Cultura alternativa: política, historia, literatura, rock, cine, teatro, etc. Reseñas y ensayos.
lunes, 18 de enero de 2010
martes, 15 de diciembre de 2009
Moon
Moon es la primera película del hijo de David Bowie. Se trata de un film de un género indefinido, con fuerte influencia de la ciencia ficción y una mezcla de existencialismo, al mejor estilo Kubric, pero con una tesis de fondo muy diferente.
En Kubric hay una pregunta que no cesa de formularse ¿Cuál es la relación entre el hombre y la violencia? A veces ensaya acerca de una violencia animal de la que procedemos que subyace a la cultura. Su sofisticación adquiere la forma de la violencia de la razón y la ciencia, que tiene a la tecnología como instrumento. Por momentos, la violencia-instinto muta o desaparece por la acción represiva de la sociedad.
En el caso de Moon los delirios de la ciencia, sus pretensiones planetarias y el modo de vida que en efecto podría desarrollarse como efecto de la búsqueda de la supervivencia de nuestro estado de cosas, se enfrenta con los azares, las fisuras y la acción del cuerpo y los afectos de vidas idénticas pero distintas transitando por experiencias de humanidad. Se trata de una historia en que la memoria, la singularidad y la intensidad de los afectos, que se recrean aún en unas condiciones particulares de vida en la luna, cambian los planes de una megacorporación que negocia con hombres, energías y el temor al fin de la especie humana, con el costo de que se vea comprometida ella misma por los efectos de este proyecto. Todo un revés a las películas catástrofes.
En Kubric hay una pregunta que no cesa de formularse ¿Cuál es la relación entre el hombre y la violencia? A veces ensaya acerca de una violencia animal de la que procedemos que subyace a la cultura. Su sofisticación adquiere la forma de la violencia de la razón y la ciencia, que tiene a la tecnología como instrumento. Por momentos, la violencia-instinto muta o desaparece por la acción represiva de la sociedad.
En el caso de Moon los delirios de la ciencia, sus pretensiones planetarias y el modo de vida que en efecto podría desarrollarse como efecto de la búsqueda de la supervivencia de nuestro estado de cosas, se enfrenta con los azares, las fisuras y la acción del cuerpo y los afectos de vidas idénticas pero distintas transitando por experiencias de humanidad. Se trata de una historia en que la memoria, la singularidad y la intensidad de los afectos, que se recrean aún en unas condiciones particulares de vida en la luna, cambian los planes de una megacorporación que negocia con hombres, energías y el temor al fin de la especie humana, con el costo de que se vea comprometida ella misma por los efectos de este proyecto. Todo un revés a las películas catástrofes.
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lunes, 2 de noviembre de 2009
El hombre de los Jirones

El hombre parado frente a los efectos de sus decisiones se esfuma en una neblina sin historia y avanza un ser desnudo, con pantalones hecho jirones, largas barbas y sin zapatos. Con las miradas extraviadas, privados de toda humanidad, estos traperos recorren los alrededores de aquél sueño perdido de modernidad, nunca deseado, siempre extinto como posibilidad en cada acto de la cotidianeidad. La impugnación a esa contingencia había nacido de la certeza, cada vez más brutal, de que no habría desplazamiento posible desde el cual burlar, plegar y exponer alguna voz, de esas que pueden traducirse en un texto y provocar temblores en los centros. La aceptación de la deshumanización es deshumanizante. El silencio que, en ocasiones es prudente y entendido, en este caso era una alarma. Algo estaba pasando, esos jirones lo atestiguaban. Allí la frontera hablaba, desgarro, extravío, camino sin rumbo con la carne expuesta. Mientras tanto pasábamos por la vida como si todo pudiera ser revertido y remediado en algún momento. La revelación de que las cosas no estarían así en el futuro era una suerte de trauma repetitivo de una plebeya sociedad que de tramo a tramo se recordaba toda junta la consecuencia más cruda de cada acto de no pensamiento que guiaba la práctica, de todo ese ensañamiento y abrazo desesperado a modos de ser del pasado, ideas de lo que éramos y deberíamos ser que nunca fueron; aferramiento afectivo a todo aquello que había dejado de existir hace tiempo y cuyas huellas, que se negaban a morir como idea ordenadora de una historia siempre presente, daban cuenta para el observador atento de que tras ello no había absolutamente nada; en el fondo, no se sabía hacia dónde se iba, se había perdido el rumbo hace tiempo y se creía encontrar algún sentido en un lenguaje y unas imágenes viejas que restituían un cuerpo social que alguna vez había existido. La historia elaborada por el discurso del poder, sustentada en ficciones ordenadoras, no era otra que una normatividad idealista que encubría la falta de todo proyecto de cambio social que pudiera dejar de vivir de las sucesivas crisis y componer una escena diferente a la larga agonía. El hombre de los jirones, el hombre animalizado, reducido a la locura de la supervivencia (de un lado) y la neurosis que lo hace posible plegada sobre su cuerpo (del otro, expresada en los jirones del inconsciente). Imagen tremenda del valor de la vida en nuestra sociedad.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Los historiadores y la conciencia histórica
A mediados del siglo XX, en su configuración académica, emerge el campo de estudio la historia de las ideas antes que como historia de los intelectuales. Se caracterizará por una dispersión de sus objetos y problemas en torno a la historia del occidente y luego de las ideas en la Argentina, según los cambios metodológicos y herramientas conceptuales aportadas por la historia social. De la crítica a una historiografía ensañada en el ídolo político, el estudio de personajes y la excesiva búsqueda de orígenes, germinaba la historia social y económica.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Violencia mediatizada

El cuerpo y sus sentidos padecen y producen sensibilidades y marcas históricas. Cuando no podemos interponer nada a esa violencia y nosotros, el cuerpo es lo primero que se antepone entre estas fuerzas, imposiciones o dominios y la espiritualidad.
A menudo creemos que el cuerpo es la piel, los músculos o la estructura ósea, más frecuentemente nos lamentamos por el padecimiento de los órganos que chillan fuera de nuestro campo de visión y que manifiestan sus dolencias sin que podamos racionalizar con facilidad la procedencia de la violencia que los afecta y los irrita.
sábado, 29 de agosto de 2009
El trágico destino de los Villanos: el caso de Cornelio Saavedra, 1759-1829.
Parece justo que, en un momento en el que se desempolva a los héroes, y se inventan otros tantos, en los que se busca la esencia de un supuesto ser argentino, ante tanta metafísica historicista, confesemos nuestra vocación por olvidarnos de los contrahechos, definidos como tales por la sublimidad de los genes heroicos de las gestas patrias. Hemos manifestado en alguna otra ocasión nuestro interés por los personajes históricos excluidos del supuesto origen de nuestra identidad, por ser juzgados por ejercer una maldad miserable, ruin y ridículamente ilegítima. Se trata de inventar otros orígenes, unos menos serios y elevados, dijimos, los de la villanería.
domingo, 2 de agosto de 2009
Juegos de Rol: Changeling The Lost

“Así nació un país de maravillas;
Así, una a una, lentamente,
Sus raras aventuras fueron inventando.
Y ahora que el cuento ha terminado
En el atardecer tripulación alegre,
A casa regresamos”
Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas
“Toto, me parece que esto ya no es Kansas”
El Mago de Oz
"Entre dos mundos"
Las historias narradas por “Changeling the lost” se inician con el fin del cuento, desde él, hacia atrás, en la vuelta o con la irreversibilidad de lo que viene. Jugaremos la historia de una tragedia, puesto que las leyendas que han recogido sus autores no son la de los finales felices. Nutrido de la tradición de los cuentos para asustar a los niños, Changeling The Lost asume que las hadas son seres sobrenaturales sin moral. Los humanos utilizaron esto para impartir a los niños unos valores, dirigir sus conductas, ejercer prohibiciones, que de ser trasgredidas tendrían como consecuencia ser abducidas por estos monstruos nihilistas.
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jueves, 30 de julio de 2009
I- La divinatio

Existió en la antigüedad toda una actitud, unas técnicas, una disposición para significar el lenguaje repartido por las divinidades en el mundo. A través de signos se adivinaba y lo que se adivinaba no era otra cosa que lo divino. Los dioses hablaban a través de la naturaleza, de las cosas, de los hombres. La comprensión de ese saber divino suponía la divinatio; conocimiento que adivinaba, al azar, signos absolutos y más antiguos, la inserción en el conocimiento del espacio enigmático, abierto y sagrado de los signos. Le corresponde a un análisis y al arte combinatoria el hacer aparecer lo divino y hacerlo claro, ligarlo y distinguirlo.
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adivinación,
Historia
jueves, 16 de julio de 2009
Marat-Sade
El mes pasado se estrenó en el país la obra de Peter Weiss Marat-Sade. No conocía la pieza y quedé verdaderamente maravillada con el guión que es una de una tremenda actualidad. Investigando un poco luego me enteré que la aparición de esta obra en los escenarios europeos de los finales de los años sesenta produjo una gran turbulencia, especialmente política, pues se volvía a matar a Marat ante el público. Ese nuevo sacrificio sangriento se reconstruía desde la réplica a su mensaje efectuada por el lenguaje y la sensualidad del bello Marqués de Sade y el frío asesinato de Carlota Cordey. Weiss había producido un acontecimiento teatral que habríamos olvidado. Tendía puentes polémicos de lucha y estrategia política del lenguaje dramático entre dos acontecimientos políticos de Francia: la Revolución Francesa y el Mayo Francés.
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domingo, 12 de julio de 2009
De Los combates por la historia a la revolución en la historia

En 1933 Lucien Febvre en su célebre Combates por la Historia afirmaba que la fórmula “La historia se hace con textos” se sostenía en el momento mismo en que la arqueología se dedicaba a redactar, sin textos, el más largo de los capítulos de las historia humana. De allí “Nacía una historia económica con la pretensión de ser, principalmente, la historia del trabajo humano (…) Nacía una geografía humana que llamaba la atención de los jóvenes, captados rápidamente por los estudios reales y concretos, por estudios que eran como si se hicieran penetrar en el triste claroscuro de las aulas el cielo y el agua, los pueblos y los bosques, toda la naturaleza viviente”. Estos exploradores de las sociedades antiguas habían escapado felizmente a esa fórmula estéril. La voluntad de vitalidad de esa multiplicidad de historias emergentes se gestaba en la renovación diaria de sus estudios “por las excavaciones, los descubrimientos de monumentos y material humano, en contacto con realidades sustanciales (…) Cosas todas que uno puede palpar y tener en las manos, cuya resistencia puede probarse, y obtener analizando sus formas, cien datos concretos sobre la vida misma de los hombres y las sociedades”.
martes, 21 de abril de 2009
Mister Lonely

Hace tiempo que esperaba tener un encuentro a través de una película. Buscaba a Herzog y, por accidente, entré en una página en la que se anunciaba su presencia en una película de Harmony Korine. No conocía a Korine, había escuchado hablar de su film Gummo. Investigué un poco y encontré una sumamente interesante entrevista realizada nada más y nada menos que por Gus Van Sant al joven cineasta. Allí Korine hablaba de su segunda película hecha bajo el dogma 95.Todo indicaba que Korine tenía algo para decir. Se refería en esa entrevista a sus esfuerzos por desaparecer de sus films. El cine parece ser un género en el que el autor lo es todo y, sin embargo, Korine quería una película que pareciera caída del cielo.Mister Lonely (2008), su última película, era algo así para mí. A pesar de que no tuvo buenas críticas en Cannes, probablemente porque esperaban algo más oscuro en su discurso y una versión más experimental como la de sus anteriores películas, a mí me pareció que es un excelente film que le habla a nuestro presente de una manera un tanto cifrada y disparatada, con humor y un dejo de tristeza. La película a grandes rasgos trata de la subjetividad de nuestra época y especialmente del miedo a la muerte y de la soledad a través de unos personajes que son imitadores de grandes artistas de Hollywood. La soledad organizada, clasificada e impuesta por el olvido se debate con el intento de preservación de la belleza de la vida a través de los otros llevando incluso una vida solitaria. Un hombre cuyo yo ha sido quebrado entre el mundo ficticio de las estrellas ejemplares que perderán progresivamente su brillo y la realidad implacable de los que llama los países rotos, privados del entendimiento y sumidos a la sobrevivencia, que esperan milagros del cielo representados en monjas haciendo danza área. El imitador de Michael Jackson (Diego Luna) parece confirmar la identidad de un hombre al margen de todas las relaciones sociales con los demás, que ha dividido su yo para devenir en la estrella pop. Su soledad se revela más agudamente en compañía de la indiferencia del mundo, abandonado de todos los demás, a diferencia de su situación con de los demás imitadores en un castillo escocés, Lincoln, James Dean, Madonna, el Papa, la Reina, etc. en donde encuentra una grata experiencia que hace posible el diálogo consigo mismo. Esta posibilidad se la otorga en dos ocasiones Marilyn Monroe. La primera es viajar al palacio de los imitadores. Allí, siendo un hombre solitario, podrá hablar con su otro yo por medio de un grabador. La segunda, tras la muerte de los rebaños y de dios (las monjas no sobreviven al aterrizaje), y luego de la propia Marilyn (que nunca encuentra su identidad sino el destino de la estrella) se le revela el problema de esa vida solitaria y es que el imitador de Michael Jackson ( y no ya la estrella) necesitará de los demás para convertirse en uno de nuevo: un individuo cuya identidad no puede ser confundida con la de ningún otro, aún este sea Michael Jackson. La confirmación de la identidad dependerá del encuentro con el mundo y las otras personas que habitan en él. No hay posibilidad de uno mismo en un mundo en el que no hay espacio entre los hombres, en el que no se distinguen. Sin la gracia de la compañía y el reconocimiento del otro, incluso del otro que habita en nosotros, el invitado de los invitados para Nietzsche, todos los hombres parecen el mismo. Lo insoportable es el abandono de nuestro propio yo afirma Arendt, de la dualidad que nos permite el pensamiento y la experiencia, pero que solo puede confirmarse en la compañía de los iguales. Me alegro de haberme encontrado con Korine.
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Cine
viernes, 10 de abril de 2009
Ma Jian-Saca la lengua
Salí a caminar por el centro de la ciudad, mi ruta estaba pautada, por la rutina y un aparente propósito, ir a buscar a una conocida librería de la ciudad “Poder y familia” de Pilar Calveiro, el único libro que me faltaba de esta madre intelectual a la que aprecio y que reseñaré en otro momento. Pero el capricho del cuerpo me impulsó a seguir, más atenta, quizá, a detenerme en un lugar cualquiera, en los rostros de los trasuntes envainados en camisas florales propias de un clima tropical, en los amores alejados por la muchedumbre, en los cuerpos desterrados en los bancos de las plazas y por aquellos detalles menos atendidos, caminando por la larga Rivadavia hacia la costa, esquivando monumentos, me topé con una pintoresca y pequeña librería a la altura de Entre Ríos. El tiempo se detuvo, dejó de existir, en aquél negocito que llevaba por nombre el titulo de un libro que tuvo un gran impacto en mi adolescencia, pues por él estimulé mi gusto la lectura literaria, “El túnel”. Se trataba de una sede de una liberaría de Buenos Aires, con imperdibles cuadernos de bolsillo de los clásicos del marxismo, todas las colecciones conocidas y algunas joyitas perdidas en el caos de los saldos. Entre todo ese amontonamiento de encuadernaciones, que con su olorcillo rancio incitaba mi fetichismo, encontré un libro que, por entonces, se me antojó como una curiosidad. En mi desconocimiento creí estar ante un verdadero hallazgo, aunque más tarde supe que se trataba de un autor medianamente reconocido, pero en ese momento, me estimuló a comprarlo el deseo acumulado y nunca satisfecho de leer literatura oriental. Soy una gran consumidora del cine japonés, chino y especialmente coreano, primordialmente del género del terror y otro tipo de arte que no admite el etiquetamiento. Esta era una oportunidad diferente de acercamiento a esa cultura. El libro se llama Saca la lengua. En la contratapa se anunciaba que el gesto de sacar la lengua, tan popularizado por la foto de Einstein, mientras para nosotros es un símbolo de burla o cierta irreverencia, para los tibetanos constituye todo lo contrario, demuestra respeto y cortesía. Su autor es Ma Jain, oriundo de China, con una tradición familiar de resistencia al régimen chino, siendo él mismo participe de la manifestación de jóvenes estudiantes en Tiananmen. Hoy disidente y radicado en Londres, relata esa historia en su última novela, Pekín en coma (Mondadori), en la que un estudiante atrapado en una cama tras recibir un disparo en la plaza de Pekín, rememora confusamente los hechos que le han llevado hasta allí, mientras pasa revista a la historia reciente del gigantesco país asiático. Su obra impacta por la lejanía de lo que denuncia y de lo que nada se sabe en el mundo occidental, en medio de paisajes extraños, plagados de aromas exóticos, montañas y lagos interminables, sus viajes al Tibet, presentados en formato de breves historias, describen con brutalidad una sociedad tradicional en la que tienen vigencia maltratos a la mujer, prácticas de violación ritual y abuso sexual en el seno de las familias, a través de una narración que conserva algunos parecidos, por los recurso visuales que utiliza y su estructura, con el cine de terror. Lo interesante de este autor oriental es la combinación de elementos de su cultura, desprovistos de clichés, con el terror y la política. Realiza descripciones maravillosas, la prosa es limpia y firme, relata fotografías, otra de sus pasiones además de la escritura. Se escabullen entre episodios los conflictos entre el campo y la ciudad, que adquieren dramatismo en personajes tensionados por la tradición y la modernidad, el horror que despierta los deseos incestuosos experimentados, vinculados a un cuerpo agitado por el deber y la necesidad de controlar a la mujer, deseos representados en rituales morbosos y la venganza de espíritus atormentados. Saca la lengua es un libro para acercarse a un mundo silenciado ante nuestros uniformados ojos culturales, que intenta darle visibilidad a la gravedad de la situación de pueblos sometidos al régimen de Hu Jintao.
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Cine terror japonés,
Reseña de libros
viernes, 27 de marzo de 2009
huellas

Escucho en este momento una bella melodía, pertenece a la banda de sonido de la película Maria Antonieta. Remoderniza lo sublime de la música de los clásicos en un simple piano tocado con dedos de seda, que recuerda todo el rosa y pastel que redunda y empalaga en las imágenes que retrata Sofía Coppola en su versión in extreme femenina de un poder político adolescente, una María Antonieta demasiado ingenua y ahistórica, en rigor, una cortesana más parecida a la propia Sofía Coppola que a la reina libertina del siglo XVIII. Por tanto, me resulta mucho más controvertida e interesante aquella que ésta. Aunque debo reconocer que como retrato de las cortes actuales es excelente y visualmente es una hermosa pintura para chicas chik. La banda de sonido es una joya.
Rememoro la mañana, llego al consejo escolar, el paro me impide conocer los resultados del concurso de historia del traje al que me presenté. Me precipito a los 80 en la oficina bizarra del hotel en el que trabajo, diskette 5 ¼, lámparas grises, fibrones flúor, computadores con PW. Salgo despedida de ese anacronismo para la casa de Amanda, camino por Luro hacia libertad y Jujuy, en esta esquina arbolada respiro de tanta humanidad apilada. La ciudad tiene más vida por la mañana. Llego a la pequeña guarida, discutimos sobre la crisis, mi amiga está informada, ha leído todos los diarios antes de mi arribo, me explica el fracaso del rescate financiero de Obama, las maniobras de Kirchner por adelantar las elecciones en el contexto de las caídas de los regímenes políticos y las presiones del FMI, compartimos las incertidumbres de nuestros futuros próximos, me relata la hambruna salvaje del Consejo Escolar, las dificultades para tener una vivienda estable, las desproporciones de los alquileres y el carácter señorial de los rentistas. Nos compadecemos como el hombre de los cuarenta escudos de Voltaire. Le señalo que lo que más me sobresalta es la ruptura de las relaciones sociales, estalla la estructuración de grupos sociales, asoma una masa amorfa despolitizada y temerosa, se desbarata toda solidaridad de clases, las asociaciones de interés carecen de sentido, pues en este contexto igualador de la pobreza el interés ya no tiene validez. El gremio docente ha sido vencido, no solo por la burocratización interna, sino por la reducción de sus luchas a la demanda salarial mientras el poder avanza sobre todas las conquistas históricas de los trabajadores de la educación. La dinámica que relata se diluye en la problemática de la salvación individual que se retrata, como en tantos otros ámbitos, en las asambleas de embanderados de los puntajes, donde se exalta la necesidad de reprimir la libidinal pulsión de linchar a los 58, 5 que concentran el trabajo, recordamos el film “La Corporación” y el canibalismo de los pobres retratado por Foucault en “Los anormales”. Pero al fin de cuentas terminamos cuestionando la desvalorización del docente, considerados por el resto de la población en connivencia con el discurso oficialista, como vagos y “poco dignos” empleados. El paisaje que pintamos juntas nos hace reír, recordamos a Gasalla y su representación de los avatares de las actividades pasivas que deciden el futuro de nuestro trabajo, en un edificio cotolénguico, desinformatizado, abarrotado de cuerpos pintarrajeados, ruidosos, escandalosos y encolerizados. No nos proyectamos, el presente es absoluto, las categorías del pasado no nos permiten comprender, es decir, afrontar y soportar la actualidad, buscamos nuevos pensamientos. El futuro es contingente e imprevisible, nos solidarizamos con las libertades que nos regalan ciertas lecturas, los libros son un gran sostén, seguir pensando nos permite conectarnos con una realidad cada vez más disociada. Recuerdo una vez más la Francia del siglo XVIII, los cuerpos del pueblo desmarcados, desoídos y ruidosos, violentos, desprotegidos por el desbaratamiento del Estado Asistencial del Antiguo Régimen, rememoro los excesos, la tonalidad armónica y lo oneroso de las cortes de María Antonieta y de Sofía Coppola, a los señores armados de los countries, a los manotazos de ahogados de las aristocracias financistas, a los intelectuales maquiavélicos que asisten al poder, a la casta de los analistas simbólicos en relación a la profundización de una crisis y me pregunto por qué estas asociaciones, y si acaso no estamos en el mejor de los presentes para pensar.
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Actualidad
miércoles, 18 de marzo de 2009
leyendo...
Una vez más caigo en cuentas de que hace ya un tiempo que no escribo en blog-menor. Pero si bien es verdad que cada tanto se renueva cierta inercia según la cual lo abandono, en esta ocasión, en cambio, me encuentro entusiasmada con la lectura. Resulta muy importante para mi no ceder a una suerte de tentación que impone el discurso del “tu puedes”, que conlleva a abandonar la lectura para ponerme a escribir o leer en aquellas páginas solo lo que conviene o se adecua a los intereses, pensamientos y motivaciones del lector. Me refiero en sí a la dificultad de salirse de sí mismo. En este momento, en cambio, he desaparecido en favor de dar lugar a que hablen los maestros. Yo guardo silencio con admiración y aprendo ( quizá en algún momento hasta pueda hablar con ellos, quien sabe ). Sinceramente pienso que a veces, incluso en la blogósfera, es necesario el silencio. Es raro imaginarse aquello, porque en rigor, el blog es un lugar muy particular, requiere tener ideas todos los días y, en verdad, es difícil tener ideas todos los días, es un trabajo que requiere estudio, disciplina y pensar y aún así, a veces, no funciona.
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miércoles, 4 de febrero de 2009
La actualidad de Claude Berri
El 12 de enero murió en París el director de cine Claude Barri, quien en 1993 dirigió la película Germinal basada en la novela de Emile Zola. Film que generó polémicas, en tanto el artista salió al encuentro de su presente, adelantándose a juzgar las transformaciones del valor del trabajo a partir de la década del 90´en Francia. Su recurso fue hurgar en el pasado. ¿Qué significó el trabajo para los obreros mineros franceses del siglo XIX? ¿Qué misteriosas series y contingencias ligan la actualidad a esos tiempos en que se germina la sociedad que quizá estemos viendo morir? ¿Cómo restituir el hilo de la tradición y tender un puente entre ese pasado y el presente que ya no parecen estar comunicados por los sentidos? La película ilustra los tiempos en que el trabajo asalariado emergía como una novedad sin precedentes, se trataba de un fenómeno inédito, en los albores de la sociedad disciplinaria, al que se le opondrían diversas variantes de la idea de la rebelión del individuo, esa que, según Eric Hobsbawm, es socavada en nuestra época por una economía basada en la empresa y, como afirma Tomás Abraham, de una economía con pretensiones más allá de su dominio, se refiere a la emergencia de lo económico como instancia cultural. La escena en que se concibe esta película no estaba clara (y no lo está aún para nosotros), así como tampoco la naturaleza de aquellas nuevas formas de poder que progresivamente se instalaban en el mundo. Si bien el desorden global aquejó a las últimas décadas del siglo XX, algo ya se advertía en el momento en que Berri ideaba Germinal y es que el trabajo, o la ausencia de él, sería una de los grandes cuestiones sociales del siglo que venía. La tecnología impone con sus tiempos frenéticos de innovación nuevos requerimientos, surgen por ello, los analistas simbólicos, y se expulsa al trabajo humano de la producción de bienes y servicios, sin garantizar un crecimiento económico que absorba a los trabajadores desplazados, ni la creación de nuevos sectores para insertarlos. El trabajo, aunque menos demandado, seguiría siendo central en la producción, pero la globalización hizo que la industria se desplazase a países que disponían de mano de obra a precio bajo. Se produjo así una transferencia de puestos de trabajo a regiones con salarios bajos, facilitada también por la tecnología y la ideología empresarial, cayendo los salarios ante la presión de la competencia de los denominados ejércitos de desocupados. La economía familiar se destartala y las relaciones de poder y de género en su interior se rearticulan, mutan, reatrapan a los movimientos de fuga al modelo de la economía familiar moderno. El proteccionismo, se cree podría contrarrestar esas presiones, no obstante, los límites impuestos a la razón de Estado y la intervención del capital benefactor en el mercado para ejercer desde allí un dominio socio-cultural y no sólo económico, debilitó la voluntad política y a la gran mayoría de los medios para matizar los efectos de los cataclismos sociales y económicos. El crecimiento económico de los 90´, se creía también, facilitaba las cosas, pero no reemplazó la voluntad política. Todas las medidas pueden ser engañosas si se basan exclusivamente en el crecimiento, debido a que, si la coyuntura cambia las seguridades y protecciones al trabajador desaparecen haciendo caer en la precariedad a numerosos asalariados y en Argentina conocemos bien de estas falsas ilusiones, la actual crisis mundial pone al descubierto esta dimensión del problema, a la que se le agrega una tendencia xenofóbica que en el símbolo de Obama nos da una esperanza de que no se profundice. Aunque este tipo de reacciones también datan de aquella época. En Francia, desde 1981 la coalición del Partido Socialista y el Partido Comunista francés, arengaron esperanzas que rápidamente se diluyeron por recortes e incumplimientos, agravándose las decepciones, caída del muro de Berlín mediante, con la constitución de un clima propicio para la emergencia de una amalgama de consignas y emociones (en una mezcla de xenofobia y política de identidad), que cuajó en el lema de Le Pen “Dos millones de parados, dos millones de inmigrantes de más” y que a pesar de que el crecimiento de su partido no perduró más allá de mediados del 90´, la vigencia de su frase actualiza la amenaza de sus consecuencias. La situación se creyó entonces que habría cambiado por la explosión de huelgas en Francia, cuando millones de trabajadores de diversos orígenes se manifestaron contra el gobierno y las ideas racistas de Le Pen, quien fue descubierto como Nazi. Su partido se escindió y su caudal de resultados electorales declinaron, sin embargo, las tendencias xenofóbicas respecto de los trabajadores inmigrantes de los países pobres o más afectados por la desocupación se instalaron, hasta institucionalizarse en políticas represivas y excluyentes con criterios raciales en los países centrales.
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