Hace tiempo que no escribo, es una mala costumbre. Estoy trabajando en algo que me ocupa bastante tiempo, más mezquino, con poco valor monetario, pero aún más devaluado intelectual y socialmente: la docencia. Pero no cualquier tipo de docencia, sino la de profesor particular. Debo confesar que es un trabajo imposible, de una intensidad de aparente sin sentido más que el acopio de datos, reducidos hasta la infinitesimal síntesis explicativa, que haga posible algún tipo de aprendizaje que sirva para la aprobación. No caben las preguntas existenciales, ni otros sentidos más elevados, mucho menos uno puede aspirar a plantearse objetivos que no tengan que ver con la materia que se enseña, aunque valoro la instrucción de estrategias para sobrevivir, a los padres perseguidores, a la Iglesia, a los docentes e instituciones en general. Esto, dado el caso, es muchísimo. Para mi es gratificante en la medida que me obsesiona combatir el espíritu de la pesadez. Quizás aparentemente este testimonio es menos valioso porque nunca estuve frente a un grupo y puede ser, sin embargo, profundicé con cada uno sus problemáticas, personales y con la historia; experiencia que tienen los docentes a cargo de un curso solo en excepciones.
...una extranjera en su propia tierra.
Cultura alternativa: política, historia, literatura, rock, cine, teatro, etc. Reseñas y ensayos.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
domingo, 18 de noviembre de 2007
El mito y el eterno retorno
Hace un tiempo escribí en este blog un artículo acerca de los intelectuales (presente aún en la categoría de ensayos), asimismo en el último número de Prometheus Mdq pubicamos una nota al respecto (pmdq.com.ar). Unas semanas atrás me encuentro con una nota editorial de Marcelo Moreno, en el diario Clarín, titulada Intelectuales, latinos y cool. En ella se plantea que “Cada vez son más y el modelo parece reproducirse entre los jóvenes. Son los intelectuales latinoamericanos cool, género que suele emerger con un título bajo del brazo de una universidad de la región y que no tarda en aderezarse con un posgrado del Primer Mundo.” Universitarios, muchos de ellos profesionales, este “género” (especie de concepto racista remodernizado) se define por su “actitud”, que consiste en sus hábitos culturales postmodernos e internacionalistas. En palabras resentidas del autor “ellos se entrenan en ignorar las abyecciones de éstas sus tierras, adoptando una postura posmoderna de ciudadanos del mundo” y sigue “Porque el intelectual latinoamericano cool es un habitante del universo global, experto en las últimas tecnologías, conocedor a fondo de las modas y tendencias que reinan en los países centrales, ocurran en el campo del pensamiento, el diseño o la gastronomía. Y su cultura es ecuménica: puede ser versado en budismo zen, en la cinematografía nazi o arte polinesio. Le encanta -y se precia de ello- resultar indistinguible de un danés o un canadiense” Y como si esto fuera poco, profundiza en su moralina “Pero en lo que resulta un auténtico experto es en permanecer indiferente respecto de lo que ocurre en sus tierras. Snob, hedonista, individualista, la política le resulta una materia sucia y antigua. Por lo cual su país puede estar en manos del narcotráfico, la mafia o la corrupción más letal pero mientras a él el sistema le garantice la preservación de sus libertades, permanecerá impasible, extranjero a cualquier emoción” ¿A dónde quiere llegar Marcelo Moreno? “A que Este tipo de ejemplar (¡!) es lo opuesto al intelectual de izquierda de los años 60 o 70. En vez del compromiso, lo suyo pasa por mirar hacia otro lado. Y en eso resultan más dóciles a cualquier poder que los intelectuales de derecha del pasado, que al menos se entrometían en pensar la realidad.”
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martes, 13 de noviembre de 2007
Alegrías
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sábado, 27 de octubre de 2007
Sinfonía Vietnamita: una mirada diferente de la Guerra de Vietnam
La guerra de Vietnam, la más larga de los Estados Unidos, generó una gran cantidad de material cinematográfico. Así, este dramático hecho histórico, fue representado en películas argumentales que van desde la maravillosa Apocalypsis Now de Francis Ford Coppola hasta Rambo: First Blood Part II de George Pan Cosmatos. Asimismo, una gran cantidad de documentales producidos entre los años 1965 y 1993 reflexionaron sobre el impacto histórico de este conflicto bélico haciendo hincapié en la oposición de los jóvenes norteamericanos a participar en la guerra, la intervención del movimiento pacifista en la crisis interna de los Estados Unidos, en la particularidad histórica de las guerras de liberación nacional, la utilización de la guerrilla y las estrategias de Ho Chi Min para la lucha y resistencia a la ocupación territorial, los efectos traumáticos para la sociedad estadounidense, la propaganda y la manipulación televisiva en Norteamérica, entre los ejes temáticos más importantes.
sábado, 13 de octubre de 2007
El ingreso del psicoanálisis en la Argentina de Masas
Entre los frecuentes fenómenos señalados como originales de la Argentina se cita comúnmente, no solo la amplia oferta de la terapia psicoanalítica, sino también la necesidad de consumirla, de "psicoanalizarse", hecho que es más específico aún, en tanto se homologa a una corriente de la psicología con la psicología misma.
Nico, fervoroso detractor del psicoanálisis, me relataba una anécdota de Tato Pavlosky, quien encontrándose dictando una curso de actuación en España preguntó a sus alumnos cuántos de ellos asistían a terapia, acostumbrado a que en su alumnado argentino era habitual, descubriendo que solo uno se psicoanalizaba, este era Argentino, al igual que psicólogo.
A propósito de este tema me encontré con un texto bien interesante de un historiador del psicoanálisis, Vezzetti, titulado "Las promesas del psicoanálisis en la cultura de masas" editado para la colección Historia de la vida privada en la Argentina.
Nico, fervoroso detractor del psicoanálisis, me relataba una anécdota de Tato Pavlosky, quien encontrándose dictando una curso de actuación en España preguntó a sus alumnos cuántos de ellos asistían a terapia, acostumbrado a que en su alumnado argentino era habitual, descubriendo que solo uno se psicoanalizaba, este era Argentino, al igual que psicólogo.
A propósito de este tema me encontré con un texto bien interesante de un historiador del psicoanálisis, Vezzetti, titulado "Las promesas del psicoanálisis en la cultura de masas" editado para la colección Historia de la vida privada en la Argentina.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Paranoia II
Historias de la desafortunada villanería
Cuando se hacen historias, indefectiblemente se crean héroes y villanos; y no es gratuita ni frágil su perdurabilidad, digo, la de estos imaginarios. Generalmente los villanos resultan en tales por la
reafirmación de la moral, que lo vuelve al personaje en el eterno ignominioso. Y así, en tanto se preserva en el recuerdo el carácter vil de aquél personaje, se dilata la imperiosidad de la valoración, eternizando el modelo categórico del ídolo. Sin embargo, los villanos muchas veces suelen ser humanos, frágiles, corruptos, rastreros y aún así, nos resultan simpáticos. Reconozcámoslo, algunos antihéroes nos divierten. Le han dado gracia a nuestra historia.
Me refiero a los personajes de malicias picarescas, cobardes y, sobre todo, a los que les salió mal la treta. Es decir, el bien conocido, malo y torpe, un auténtico fracaso, que encima de padecer la ineptitud para hacer el mal, eterniza a su enemigo y pasa a la historia como el hazmerreír del relato.
Cuando se hacen historias, indefectiblemente se crean héroes y villanos; y no es gratuita ni frágil su perdurabilidad, digo, la de estos imaginarios. Generalmente los villanos resultan en tales por la
reafirmación de la moral, que lo vuelve al personaje en el eterno ignominioso. Y así, en tanto se preserva en el recuerdo el carácter vil de aquél personaje, se dilata la imperiosidad de la valoración, eternizando el modelo categórico del ídolo. Sin embargo, los villanos muchas veces suelen ser humanos, frágiles, corruptos, rastreros y aún así, nos resultan simpáticos. Reconozcámoslo, algunos antihéroes nos divierten. Le han dado gracia a nuestra historia.
Me refiero a los personajes de malicias picarescas, cobardes y, sobre todo, a los que les salió mal la treta. Es decir, el bien conocido, malo y torpe, un auténtico fracaso, que encima de padecer la ineptitud para hacer el mal, eterniza a su enemigo y pasa a la historia como el hazmerreír del relato.
lunes, 17 de septiembre de 2007
Paranoia I
Me propongo algunos comentarios con pretensiones históricas, más bien anecdóticas y curiosas, en base a algunas opiniones personales y enruladas sobre el tema de las teorías conspirativas y la paranoia. Quizás se trate de ideas deshilachadas, con poco fundamento, que todos los lectores criticarán de forma asociada y secreta , y de las que por supuesto tiene toda la culpa mi papá.
Considero que el psicoanálisis (y la psicología en general) no inventó el modo de pensar, sentir, el modo de ser paranoico; Más bien, creó una patología y, a partir de ella, la caracterización de un sujeto particular. Las memorias de locos son un género anterior a las Memorias de un enfermo nervioso, del Presidente Daniel Schreber, el famoso jurista sobre el que Freud escribió para fundar la estructura lógica de la paranoia en uno de sus cinco historiales clínicos. Pero ese modo de pensar, de sentir, de ser, como el de conocerlo, no es igual en todas las épocas, tampoco su valoración y es difícil de rastrear. El dato que tomo, caprichosamente, es el de uno de los primeros personajes que fue estigmatizado en la contemporaneidad como paranoico: el emperador romano Claudio, quien, a pesar de tener su recinto palaciego en Roma, se hizo construir una fortaleza en una isla por temor a que lo asesinaran. En ella se pasaba gran parte de su tiempo esquivando a su esposa, quien verdaderamente lo quería matar junto con su amante y que vivían con él en la fortaleza (¡!) Pero en realidad, podríamos decir a su favor, que los emperadores romanos, como los líderes poderosos, le otorgan un valor a la paranoia, en parte porque tenían sus razones, en tanto jamás habrían llegado al núcleo concentrado del poder, ni podrían haber continuado sosteniéndolo y ejerciéndolo de unas determinadas formas, si no fueran algo paranoicos, obsesivos y psicópatas en esos contextos en que, como le señalaba Maquiavelo al príncipe, a diferencia de las conjuras a un rey, en Roma el poder podía ser cuestionado por una rebelión del pueblo o de los esclavos(como ocurrió con el movimiento liderado por Espartaco), el senado (como le sucedió a Julio Cesar, que lo dejaron hecho colador), incluso era posible que te asesinara tu propia guardia personal (como le ocurrió a Cómodo, por rebajarse a pelear con esclavos en la arena del circo) y también tu propio hijo ( como hizo Nerón con su mamá, quien intentó numerosas veces y por fin lo logró con veneno. En este caso nadie teorizó el Edipo. En realidad se dedicaron más bien a analizar sus tendencias incendiarias, un mal entendido respecto al proyecto de Nerón de mejorar las obras públicas de la ciudad de Roma, siendo juzgada la forma más fácil de agilizar el proceso quemando parte de los edificios viejos de la ciudad) Por supuesto era un valor no solo para vivir, sino funcional a la conservación del dominio, como suele suceder en las sociedades militarizadas. Los mismos políticos, estrategas militares y las falanges paranoides que le hicieron la guerra a todos los que representaban al famoso “ellos” que no son “nosotros”, mientras temían morir o perder el poder de la mano de una conspiración, y quizás por eso mismo, conspiraban y asesinaban a miles de personas.
Se me ocurre que no es casual que Claudio inventara la burocracia. Claudio fue quien hizo posible, gracias a la que diagnosticamos como su paranoia, el establecimiento de las bases modelo de la burocracia para un estado imperial, inspiración para otro paranoico famoso y brillante, Max Weber, quien diseñó la administración y funcionamiento del estado moderno desde su torre. La burocracia, junto con otras invenciones, seguramente más o menos casuales e importantes que esta, le permitió a Roma devenir en un Imperio, administrar, controlar minuciosamente y dominar de forma directa puntos lejanos de su centro de poder.
Considero que el psicoanálisis (y la psicología en general) no inventó el modo de pensar, sentir, el modo de ser paranoico; Más bien, creó una patología y, a partir de ella, la caracterización de un sujeto particular. Las memorias de locos son un género anterior a las Memorias de un enfermo nervioso, del Presidente Daniel Schreber, el famoso jurista sobre el que Freud escribió para fundar la estructura lógica de la paranoia en uno de sus cinco historiales clínicos. Pero ese modo de pensar, de sentir, de ser, como el de conocerlo, no es igual en todas las épocas, tampoco su valoración y es difícil de rastrear. El dato que tomo, caprichosamente, es el de uno de los primeros personajes que fue estigmatizado en la contemporaneidad como paranoico: el emperador romano Claudio, quien, a pesar de tener su recinto palaciego en Roma, se hizo construir una fortaleza en una isla por temor a que lo asesinaran. En ella se pasaba gran parte de su tiempo esquivando a su esposa, quien verdaderamente lo quería matar junto con su amante y que vivían con él en la fortaleza (¡!) Pero en realidad, podríamos decir a su favor, que los emperadores romanos, como los líderes poderosos, le otorgan un valor a la paranoia, en parte porque tenían sus razones, en tanto jamás habrían llegado al núcleo concentrado del poder, ni podrían haber continuado sosteniéndolo y ejerciéndolo de unas determinadas formas, si no fueran algo paranoicos, obsesivos y psicópatas en esos contextos en que, como le señalaba Maquiavelo al príncipe, a diferencia de las conjuras a un rey, en Roma el poder podía ser cuestionado por una rebelión del pueblo o de los esclavos(como ocurrió con el movimiento liderado por Espartaco), el senado (como le sucedió a Julio Cesar, que lo dejaron hecho colador), incluso era posible que te asesinara tu propia guardia personal (como le ocurrió a Cómodo, por rebajarse a pelear con esclavos en la arena del circo) y también tu propio hijo ( como hizo Nerón con su mamá, quien intentó numerosas veces y por fin lo logró con veneno. En este caso nadie teorizó el Edipo. En realidad se dedicaron más bien a analizar sus tendencias incendiarias, un mal entendido respecto al proyecto de Nerón de mejorar las obras públicas de la ciudad de Roma, siendo juzgada la forma más fácil de agilizar el proceso quemando parte de los edificios viejos de la ciudad) Por supuesto era un valor no solo para vivir, sino funcional a la conservación del dominio, como suele suceder en las sociedades militarizadas. Los mismos políticos, estrategas militares y las falanges paranoides que le hicieron la guerra a todos los que representaban al famoso “ellos” que no son “nosotros”, mientras temían morir o perder el poder de la mano de una conspiración, y quizás por eso mismo, conspiraban y asesinaban a miles de personas.
Se me ocurre que no es casual que Claudio inventara la burocracia. Claudio fue quien hizo posible, gracias a la que diagnosticamos como su paranoia, el establecimiento de las bases modelo de la burocracia para un estado imperial, inspiración para otro paranoico famoso y brillante, Max Weber, quien diseñó la administración y funcionamiento del estado moderno desde su torre. La burocracia, junto con otras invenciones, seguramente más o menos casuales e importantes que esta, le permitió a Roma devenir en un Imperio, administrar, controlar minuciosamente y dominar de forma directa puntos lejanos de su centro de poder.
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Devaneos
domingo, 2 de septiembre de 2007
Algunas ideas para mi tesis
En 1961, al realizar una mirada alarmada de la sociedad Argentina, Tulio Halperín Dongui señalaba una anomalía constante en la historia del país, el síntoma, decía, de la continuidad sostenida de un clima histórico en el que se veía obturado el proceso político y se institucionalizaba la política represiva. Habían transcurrido treinta años desde que la “hora de la espada” daría nacimiento al poder militar y, desde entonces, las crisis político sociales no eran inflexiones en una transición entre situaciones estables, sino una constante.
A fines de la década del cincuenta, la discontinuidad entre las perspectivas iniciales respecto al golpe de estado de 1955 y lo que efectivamente sucedió, incluso, la continuación de un proceso de despolitización o, más exactamente, de militarización de la política, no podía dejar de ser percibido.
El período gestado a partir de 1955, que guarda una estrecha relación con el anterior, estuvo marcado por la violencia política. Se abre con un golpe de estado y su desenlace, más cruento y terrorífico aún, es el “Proceso de Organización Nacional” iniciado en el año 1976. En ese espacio de tiempo se suceden varios golpes militares, ningún gobierno elegido por la ciudadanía completa sus mandatos, se acaecen rebeliones militares, enfrentamientos entre facciones de las tres armas que acompañan y alientan la inestabilidad política. Asimismo, nace la resistencia peronistas, accionan los comandos civiles de la “Revolución Libertadora”, se organiza la acción clandestina de los comandos nacionales peronistas, surgen organizaciones clandestinas, se realizan movilizaciones masivas, paros, huelgas, tomas de fábricas, sabotajes, atentados, acciones que hacia el final del período culminan con la conformación de las organizaciones armadas para, finalmente, desplegarse a través del Estado, con toda su fuerza, el poder totalitario, concentracionario y asesino, a los fines del disciplinamiento y supresión de toda anormalidad (Calveiro: 1998)
viernes, 24 de agosto de 2007
Bordeando el umbral desde dos puntos de vista
El oficio de sepulturero
Es verdad,
pero ¿Quién detendrá nuestra caída al quebrarse los hilos de esta telaraña sobre la que reposaron – sin memoria de sostenes- los destinos?
Caída silenciosa,
del derrumbe impalpable como azúcar refinada,
sin proyecto ni prospecto de aterrizaje.
Y al inevitable se le suman los ardores de la tierra seca
y el oficio de desentrañar con uñas raídas,
-deprisa ante el reloj de papel detenido-
sin recuerdos , frente a un mar infinito.
Cómo evitar ser el polvo, tan volátil.
O la raíz hecha carne, enredándose y torciéndose.
O el fruto tímido bajo las superficies sin cosecha.
Pedir agua en una tregua o roer con ritmo de uñas negras bajo lunas de insomnio
Y un testimonio de una mosca resentida
o un juez lombriz que ve su túnel derruido
y resistir y escapar...
Es verdad,
pero ¿Quién detendrá nuestra caída al quebrarse los hilos de esta telaraña sobre la que reposaron – sin memoria de sostenes- los destinos?
Caída silenciosa,
del derrumbe impalpable como azúcar refinada,
sin proyecto ni prospecto de aterrizaje.
Y al inevitable se le suman los ardores de la tierra seca
y el oficio de desentrañar con uñas raídas,
-deprisa ante el reloj de papel detenido-
sin recuerdos , frente a un mar infinito.
Cómo evitar ser el polvo, tan volátil.
O la raíz hecha carne, enredándose y torciéndose.
O el fruto tímido bajo las superficies sin cosecha.
Pedir agua en una tregua o roer con ritmo de uñas negras bajo lunas de insomnio
Y un testimonio de una mosca resentida
o un juez lombriz que ve su túnel derruido
y resistir y escapar...
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Poesía
martes, 7 de agosto de 2007
Disciplina Rosa
Surgió una dificultad al momento de caracterizar una noticia del día de hoy en la que me detuve, quizá por su origen ambiguo, entre cómico, nota color o policial, y que me indujo, a mi y a otros, no solo a la broma sino a considerarla interesante (quizás justamente porque tuvo el valor de hacernos reír, más bien porque me adentré a otros temas). La información que difundieron los medios, como curiosa, graciosa o ejemplar (no lo se), es que en Bangkok los policías que cometan faltas leves deberán llevar brazaletes de "Hello Kitty".La medida establece que los infractores se coloquen durante varios días esa insignia rosada, en la que se ve al personaje sentado sobre un par de corazones. El objetivo, dice Clarín, es causar vergüenza en quien lo lleva, con el fin de mejorar la disciplina de los agentes. Hello Kitty, pero especialmente la vergüenza, como estrategia de disciplina, llamó mi atención. Se afirmó que con esta medida, los agentes de División de Supresión del Crimen que realicen faltas como tirar basura al suelo, estacionar ilegalmente o llegar tarde a trabajar (fuentes de la vergüenza civil) tendrán que llevar durante varios días la insignia de color rosa con un dibujo del personaje animado sentado sobre un par de corazones. Según los jefes policiales tailandeses, el brazalete de Kitty está diseñado (para emvidia de James Bond) para causar vergüenza al que lo lleva. "Esto ayuda a crear disciplina. No debemos dejar que las ofensas pequeñas pasen desapercibidas", dijo el lunes. "Los agentes culpables tendrán que llevar los brazaletes en la oficina durante varios días con la orden de no revelar sus ofensas. Que la gente averigüe lo que han hecho", agregó. Rápidamente me asombro de los avances en las tecnologías del control y me pregunto, por otro lado, por qué se les permite a los infractores no tener libertad para decidir contar o no acerca de sus faltas. Aquí hay también un llamamiento a responsabilizar al ciudadano de sospechar e investigar al infractor o simplemente identificarlo, sin conocimiento de causa, como corrupto, desobediente o bárbaro.
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Actualidad
jueves, 2 de agosto de 2007
La concepción del suicidio en Roma
La concepción del suicidio en Roma a fines de la República
Las fronteras respectivas a las concepciones en torno a la vida, el honor y la muerte eran tan distintas en la antigüedad de lo que son en la actualidad que los tres términos significan hoy algo diferente. Estos tres ordenadores de existencia son claves para resolver lo que a este ensayo convoca ¿Cómo era concebido el suicidio a fines de la República e inicios del Imperio en Roma?
Mores maiorum, ley y comunidad
Que el hombre, como individualidad, proyecte, razone, sienta, que le sujeto viva, es la demostración de la existencia del mundo y de sí mismo; eso mismo nos obliga a aceptar su singularidad. En Roma el vivir se expresó de una forma particular. Se afirma con frecuencia que el hombre romano no interesa tanto en sí mismo y como contemplador a la naturaleza a la cual pertenece y se integra, sino que se considera fundamental el estilo de vida existencial, debatir la posición del ciudadano; en fin, encuentra más importante la organización social, la administración del Estado, que amoldar su vida a un orden cósmico y natural. Algo así como que desvía la importancia del hombre hacia el orden civilizador y social, hacia la problemática política de la sociedad.
El hombre político y administrativo romano libera entonces un poco de responsabilidad al individuo y cede derechos y deberes a la sociedad, como contenedora de los individuos. Esto significa que no es importante ya tanto el derecho natural e individual, sino que el hombre romano es un ciudadano en tanto coexiste en sociedad y solo puede regirse por el derecho positivo.
Las fronteras respectivas a las concepciones en torno a la vida, el honor y la muerte eran tan distintas en la antigüedad de lo que son en la actualidad que los tres términos significan hoy algo diferente. Estos tres ordenadores de existencia son claves para resolver lo que a este ensayo convoca ¿Cómo era concebido el suicidio a fines de la República e inicios del Imperio en Roma?
Mores maiorum, ley y comunidad
Que el hombre, como individualidad, proyecte, razone, sienta, que le sujeto viva, es la demostración de la existencia del mundo y de sí mismo; eso mismo nos obliga a aceptar su singularidad. En Roma el vivir se expresó de una forma particular. Se afirma con frecuencia que el hombre romano no interesa tanto en sí mismo y como contemplador a la naturaleza a la cual pertenece y se integra, sino que se considera fundamental el estilo de vida existencial, debatir la posición del ciudadano; en fin, encuentra más importante la organización social, la administración del Estado, que amoldar su vida a un orden cósmico y natural. Algo así como que desvía la importancia del hombre hacia el orden civilizador y social, hacia la problemática política de la sociedad.
El hombre político y administrativo romano libera entonces un poco de responsabilidad al individuo y cede derechos y deberes a la sociedad, como contenedora de los individuos. Esto significa que no es importante ya tanto el derecho natural e individual, sino que el hombre romano es un ciudadano en tanto coexiste en sociedad y solo puede regirse por el derecho positivo.
miércoles, 25 de julio de 2007
Realismo mágico sanjuanino
Los funerales de Doña Inés
"Si en la mayoría de los escritores el fantasma es la fuente de la obra,
para estos escritores el fantasma se ha convertido
en lo que la obra pone en juego, en su última palabra,
como si toda la obra reflejara su propio origen."
Deleuze
I
San Juan no conoce los inviernos húmedos de Las Pampas. Sobre un desierto nació un jardín encantado, detenido en el tiempo, bajo una bóveda de estrellas cercanas, cercado por las imponentes cordilleras. Tras esas cumbres intimidantes se esconden secretos milenarios. Sus habitantes han aprendido su lenguaje y, con ello, a respetar al paisaje de una naturaleza demoledora y conservadora a la que debieron adaptarse con las estrategias más pintorescas, constituyendo una verdadera cultura regional, exponente único del crisol que es la Argentina, profundamente consustanciada con sus raíces indígenas.
Esa tarde de febrero, Doña Inés, mi bisabuela, había decidido que elegiría el momento de su muerte y aún agonizante en el lecho, su espíritu se negaba a las demandas de su frágil salud.–Descanse mamá, vaya en paz- Le decía Guillermo, su hijo mayor. Inés insistía con ser su propio destino, aferrándose a la vida con los restos de un cuerpo que había crecido libre de urbanidad. Sus formas habían sido moldeadas por el trabajo en la tierra a la que sus ancestros veneraban y de la cual ella también se abastecía; sus manos fortalecidas por amasar a diario el pan casero y sus pies hinchados de pisar la vid. Su rostro marcado por los niños que perdió a causa de los padecimientos ante los cuales no existían alivios.
"Si en la mayoría de los escritores el fantasma es la fuente de la obra,
para estos escritores el fantasma se ha convertido
en lo que la obra pone en juego, en su última palabra,
como si toda la obra reflejara su propio origen."
Deleuze
I
San Juan no conoce los inviernos húmedos de Las Pampas. Sobre un desierto nació un jardín encantado, detenido en el tiempo, bajo una bóveda de estrellas cercanas, cercado por las imponentes cordilleras. Tras esas cumbres intimidantes se esconden secretos milenarios. Sus habitantes han aprendido su lenguaje y, con ello, a respetar al paisaje de una naturaleza demoledora y conservadora a la que debieron adaptarse con las estrategias más pintorescas, constituyendo una verdadera cultura regional, exponente único del crisol que es la Argentina, profundamente consustanciada con sus raíces indígenas.
Esa tarde de febrero, Doña Inés, mi bisabuela, había decidido que elegiría el momento de su muerte y aún agonizante en el lecho, su espíritu se negaba a las demandas de su frágil salud.–Descanse mamá, vaya en paz- Le decía Guillermo, su hijo mayor. Inés insistía con ser su propio destino, aferrándose a la vida con los restos de un cuerpo que había crecido libre de urbanidad. Sus formas habían sido moldeadas por el trabajo en la tierra a la que sus ancestros veneraban y de la cual ella también se abastecía; sus manos fortalecidas por amasar a diario el pan casero y sus pies hinchados de pisar la vid. Su rostro marcado por los niños que perdió a causa de los padecimientos ante los cuales no existían alivios.
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martes, 17 de julio de 2007
El intelectual como problema
“Tratad mi libro como un par de lentes dirigidos hacia el exterior,
y bien, si no os sirven tomad otros, encontrad vosotros mismos
vuestro aparato que es necesariamente un aparato de combate”
Proust, M.
y bien, si no os sirven tomad otros, encontrad vosotros mismos
vuestro aparato que es necesariamente un aparato de combate”
Proust, M.
Acerca del problema
Este ensayo introduce, a modo reflexivo, un problema retomado en la actualidad[1]: el del intelectual y la revolución, o al menos, de su rol de conciencia de las masas, la relación del intelectual con el cambio social. Trataré de presentar una cuestión que es en realidad un punto de convergencia de una serie de artículos presentes en la bibliografía del seminario, para confrontarlos y reunirlos en un ejercicio argumentativo que cuestione ¿Si efectivamente es la década del 60´ el momento de constitución de un campo intelectual Latinoamericano? ¿Quiénes lo componen y qué transformaciones se suceden dentro de él al calor del contexto político que atraviesa la Argentina durante esa década? De forma general y sintética, reflexionar acerca del carácter novedoso o de transformación de estos sujetos y su relación con los cambios culturales, sociales y políticos operados durante ese período, como hacer dialogar las caracterizaciones que diversos autores hacen de esa experiencia, también en tanto resultado de una serie de mutaciones que se descubren para revelar qué hay de inédito en la actualidad, lo cual supone una dificultad, una “incomodidad” afirma Sarlo a propósito de su libro Tiempo pasado, “por la necesidad de fijar una posición en medio de una tormenta de debates recién abiertos sobre la lucha armada, la culpa y las reivindicación ideológica de la militancia”[2]
domingo, 8 de julio de 2007
Celdas líquidas
El miedo vuelve en consternación,
frustración devenida en edificio de concreto,
en una paz que no anuncia ningún sueño,
en una triste tranquilidad sanjuanina,
esa que anuncia que nada sucede,
que no hay escapatoria al barullo de voces ciegas,
amenazando con el estallido sutil,
con la liquidez artificial de nuevos barrotes,
y tras esa nube palpable de calma mentirosa,
tan viscosa que ya ni acariciamos los cuerpos si no está convenido,
tras esa membrana deshumanizante,
que fagocita la libertad (también convenida)
están esos hombres que gritan, lloran e intentan escabullirse,
de los odios trasvestidos en moral,
de la violencia señorona costumbrista
de las verdades producidas a golpes y palabras,
a imagen y ciencia,
esos hombres que se inmolan en una danza, elixir o fantasía.
Entonces pienso en Bataille, y en su celebración lacerante,
Y se me ocurre, para ser menos clara:
¡Al carajo a esos otros cepos del bienestar!
Nada mejor que morir de un ataque de risa...
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lunes, 2 de julio de 2007
Animismo
Ese foco bamboleante no ha de decepcionarme.
Su inclinación curva simula la simpatía de su luminosidad
-una que no cesa a pesar de los tropezones y caídas-
ante lo ridículo de su precaria estructura.
El estandarte que lo sostiene, en cambio, se ha arqueado
a la manera sospechosa de tanta cosa entrópicamente apilada.
Preferiblemente libros,
-sin clasificación ni orden-
sin otro propósito que la motivación
-casual y azarosa-
de su lectura...
Mis libros están allí para tentar o sanear.
Celebran momentos de distensión,
o excusan a los pensamientos inapropiados para las sonrisas.
Mis libros están allí para ser delirados, sentidos.
Auguran experiencias en mundos ajenos,
o evaden el transitarlos.
Más bien están,
son, viven, hablan, se mueven,
embrollan o aclaran ideas fugaces,
conectan lo difícil e importante
de su lectura...
Estoy notando lo pintoresco y animista de mi habitación.
En realidad es una analogía de lo que deviene en pensamiento,
hablo (estoy) de (en) mi habitación,
porque no quiero referirme (pensar, suceder) a (en) otras cosas.
¿Los objetos se vuelven entonces mis nuevos amigos?
No, solo los noto porque no quiero notar esas otras cosas
o, peor aún, porque no quiero notar la ausencia.
Su inclinación curva simula la simpatía de su luminosidad
-una que no cesa a pesar de los tropezones y caídas-
ante lo ridículo de su precaria estructura.
El estandarte que lo sostiene, en cambio, se ha arqueado
a la manera sospechosa de tanta cosa entrópicamente apilada.
Preferiblemente libros,
-sin clasificación ni orden-
sin otro propósito que la motivación
-casual y azarosa-
de su lectura...
Mis libros están allí para tentar o sanear.
Celebran momentos de distensión,
o excusan a los pensamientos inapropiados para las sonrisas.
Mis libros están allí para ser delirados, sentidos.
Auguran experiencias en mundos ajenos,
o evaden el transitarlos.
Más bien están,
son, viven, hablan, se mueven,
embrollan o aclaran ideas fugaces,
conectan lo difícil e importante
de su lectura...
Estoy notando lo pintoresco y animista de mi habitación.
En realidad es una analogía de lo que deviene en pensamiento,
hablo (estoy) de (en) mi habitación,
porque no quiero referirme (pensar, suceder) a (en) otras cosas.
¿Los objetos se vuelven entonces mis nuevos amigos?
No, solo los noto porque no quiero notar esas otras cosas
o, peor aún, porque no quiero notar la ausencia.
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