lunes, 25 de febrero de 2008

En memoria

Hoy hacen ya dos años de la muerte de mi vieja. Se despidió de la vida del modo que le era más propio, velando por su familia y con voluntad . Quiero recordarla aquí no con sentido trágico, ni heroico, sino como un ejercicio de memoria, en tanto recuperación de sentido, en cuanto el olvido sistemático es la locura. De esta manera creo que se actualiza el presente y nos da la posibilidad de volver a vivir.

Durante nueve años de su enfermedad mi familia vivió con la certeza de la muerte, de su inminencia, de su sentido trágico, es decir, con la imposibilidad de revertir ese proceso. Mi madre sabía que iba a morir de un momento a otro. Unos meses, como máximo un año, era el promedio de vida de la ELA (esclerosis lateral amiotrófica), así lo dictaminó el diagnóstico. En un mundo en el que los hombres silencian la muerte y excluyen a los considerados "nuevos inútiles", su condición cuadripléjica, la exhibición de la cercanía a la muerte, la necesidad de hablar sobre ello y el tener que seguir adelante con el dolor, causaba horror, alejamiento, angustia y diversas forma de negación; incluso a veces para quienes la acompañábamos, hasta que comenzamos a convivir con esas contradicciones y a comprender lo difícil que era para otros. Ante el despliegue de esa ilusión absoluta, mi vieja lucho por su vida, en la medida que creo que logró comprender que, como dice Primo Levi en Si esto es un hombre, la felicidad perfecta no es posible pero también, en su consideración opuesta, lo mismo ocurre con la infelicidad perfecta. Los momentos que se oponen a la realización de uno u otro estado limite son de la misma naturaleza: se derivan de nuestra condición humana (...) Se opone a ello nuestro eternamente insuficiente conocimiento del futuro; y eso se llama en un caso esperanza y en el otro, incertidumbre del mañana. Se opone a ello la seguridad de la muerte, que pone límite a cualquier gozo, pero también a cualquier dolor. Mi vieja, a pesar de su estado, no se entregó a ese fundamento tanático por el cual no podría haber felicidad y vida en la enfermedad, es decir, luchó por preservar la dignidad de su vida, a pesar de que las miradas ajenas no pudieran considerarla como tal en condición de invalidez. Creyó en la posibilidad de algún adelanto científico que pudiera revertir su enfermedad o al menos le permitiera sobrellevarla, pero específicamente, se esforzó en vivirla aún bajo esas condiciones limitantes. En sí, se propuso transitar con dignidad a la muerte, cosa que no todos los hombres pueden hacer.Tal es así, que durante los primeros siete años organizó la comida y limpieza de la casa junto a Felisa y Mabel, a quienes le estoy eternamente agradecida por su amor. Administraba el dinero de las compras de lo que hacía falta y ahorraba para cada uno de sus hijos una parte. Organizaba sus cuidados de sí en connivencia con nosotros, por ejemplo, sus baños y distintos dispositivos para las duchas, que le permitían poder disfrutar del agua golpeando su cuerpo, sin resignarse al sistema de esponjas y baños en la cama. Dispuso una serie de almohadones para estar cómoda en su sillón o en la cama, gracias a lo cual sólo el último año se mantuvo en cama y se hirió su piel. Se ponía cremas antiarrugas, se teñía el pelo, elegía su ropa y cosméticos a través de una señorita que le vendía e incluso compraba alguna para Evelina y para mi. Organizó su propia dieta, a base de alimentos que no fuera necesario masticar, para evitar el peligro de ahogo y que contuvieran los nutrientes necesarios. Cada tanto comía dulces que le gustaban o festejábamos un cumpleaños con su adorado champán. Arreglaba los horarios de su medicación y controlaba las dosis. Conversábamos por la tarde y en su gran cantidad de tiempo dispuesto al ocio, miraba televisión y pensaba sobre todo lo que acontecía a su alrededor y en el mundo que veía a través de la pantalla, que escuchaba en la radio y que le contaban. Le gustaban los programas de cocina, manualidades (ella antes cocía) y mirar películas. Nos sorprendía que a veces supiera de noticias o de una oferta en una tienda antes que nosotros. Diseñó todo un sistema para hacerse entender, puesto que tenía una atrofia en el habla, por lo cual sólo quienes pasaban tiempo junto a ella podían comprenderle. Buscó reducir al máximo su dependencia para poder decidir aquello que podía acerca de su vida. Decidió sobre sus tratamientos, algunos de ellos experimentales, incluso sobre sus relaciones personales, aconsejó a sus hijos, nos retó y festejó logros, discutió sobre su condición con la familia y nos exigió deberes, pensó en el suicidio pero también en cómo seguir viviendo. Decidió, a pesar de los pronósticos de los médicos, incluso, el momento de su muerte. Los meses, ese año, se volvieron nueve años, durante los cuales como se ve, no solo hubo dolor.

jueves, 24 de enero de 2008

Notas sobre un sueño

Nadie creeía que estábamos soñando

A mis pies yacía un lago, era un charco profundo, en él se reflejaba la burla de un globo aerostático cuya sombra se esparcía a la velocidad del miedo.En la otra orilla, una corte de reinas buscaba un culpable al universo. Y un exceso de causas sobrevolaba las nubes. Para mi eran de la familia de las casualidades.Pero los topos se esmeraban en ver lógica en su vuelo.
Todo se me aparecía felizmente ridículo. Imposible soportar el éxodo de la osamenta de un sistema de producir hombres como una verdad que no fuera la invención de un puñado de locos.
La mayoría de los bufones estaban convencidos de que era inútil intentar otra cosa entre tanto exceso.

Nadie creeía que estábamos soñando

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Servicio de tutorías pagas

Hace tiempo que no escribo, es una mala costumbre. Estoy trabajando en algo que me ocupa bastante tiempo, más mezquino, con poco valor monetario, pero aún más devaluado intelectual y socialmente: la docencia. Pero no cualquier tipo de docencia, sino la de profesor particular. Debo confesar que es un trabajo imposible, de una intensidad de aparente sin sentido más que el acopio de datos, reducidos hasta la infinitesimal síntesis explicativa, que haga posible algún tipo de aprendizaje que sirva para la aprobación. No caben las preguntas existenciales, ni otros sentidos más elevados, mucho menos uno puede aspirar a plantearse objetivos que no tengan que ver con la materia que se enseña, aunque valoro la instrucción de estrategias para sobrevivir, a los padres perseguidores, a la Iglesia, a los docentes e instituciones en general. Esto, dado el caso, es muchísimo. Para mi es gratificante en la medida que me obsesiona combatir el espíritu de la pesadez. Quizás aparentemente este testimonio es menos valioso porque nunca estuve frente a un grupo y puede ser, sin embargo, profundicé con cada uno sus problemáticas, personales y con la historia; experiencia que tienen los docentes a cargo de un curso solo en excepciones.

domingo, 18 de noviembre de 2007

El mito y el eterno retorno

Hace un tiempo escribí en este blog un artículo acerca de los intelectuales (presente aún en la categoría de ensayos), asimismo en el último número de Prometheus Mdq pubicamos una nota al respecto (pmdq.com.ar). Unas semanas atrás me encuentro con una nota editorial de Marcelo Moreno, en el diario Clarín, titulada Intelectuales, latinos y cool. En ella se plantea que “Cada vez son más y el modelo parece reproducirse entre los jóvenes. Son los intelectuales latinoamericanos cool, género que suele emerger con un título bajo del brazo de una universidad de la región y que no tarda en aderezarse con un posgrado del Primer Mundo.” Universitarios, muchos de ellos profesionales, este “género” (especie de concepto racista remodernizado) se define por su “actitud”, que consiste en sus hábitos culturales postmodernos e internacionalistas. En palabras resentidas del autor “ellos se entrenan en ignorar las abyecciones de éstas sus tierras, adoptando una postura posmoderna de ciudadanos del mundo” y sigue “Porque el intelectual latinoamericano cool es un habitante del universo global, experto en las últimas tecnologías, conocedor a fondo de las modas y tendencias que reinan en los países centrales, ocurran en el campo del pensamiento, el diseño o la gastronomía. Y su cultura es ecuménica: puede ser versado en budismo zen, en la cinematografía nazi o arte polinesio. Le encanta -y se precia de ello- resultar indistinguible de un danés o un canadiense” Y como si esto fuera poco, profundiza en su moralina “Pero en lo que resulta un auténtico experto es en permanecer indiferente respecto de lo que ocurre en sus tierras. Snob, hedonista, individualista, la política le resulta una materia sucia y antigua. Por lo cual su país puede estar en manos del narcotráfico, la mafia o la corrupción más letal pero mientras a él el sistema le garantice la preservación de sus libertades, permanecerá impasible, extranjero a cualquier emoción” ¿A dónde quiere llegar Marcelo Moreno? “A que Este tipo de ejemplar (¡!) es lo opuesto al intelectual de izquierda de los años 60 o 70. En vez del compromiso, lo suyo pasa por mirar hacia otro lado. Y en eso resultan más dóciles a cualquier poder que los intelectuales de derecha del pasado, que al menos se entrometían en pensar la realidad.”

martes, 13 de noviembre de 2007

Alegrías

Durante cuatro inviernos, y digo inviernos porque la sensación de haber hibernado es una imagen bastante ilustrativa de cómo me sentí por esos tiempos, guarde una secreta esperanza, no el triste reflejo de la esperanza, ese mono que se rasca sobre una mesa y tiembla de frío, como ilustra Cortazar, sino la ilusión de ganar una guerra imprecisa. En algún momento fue más fuerte la necesidad de formar parte del ladrillo de cristal en el que estamos todos metidos. La necesidad, en la cultura, en la política, en la vida, lleva a intentos desesperados, a lo que tuve que oponer cierta voluntad de poder. Yo nada sabía de eso que llaman realidad, quizás un poco, tan poco como para sospechar. Todavía oía los latidos ahí dentro. Pero de dónde sacaría la fuerza para romperle la cabeza a ese mono que me asechaba, destruir las paredes y abrirme paso como aconseja el cronopio, o Julio o algún fama, no importa. Pequeños nacimientos. Quizás necesitaba mezquina y genuina ayuda. Es probable también que buscara una explicación. No es fácil vivir sin esas arañas que trabajan día y noche. Pero la sensación de carecer de estructuras endebles sobre las que reposa todo un imaginario imperativo es una novedad, una experimentación cotidiana, pero jamás un estado acabado que podría conquistarse, y mucho menos una posición eterna ante el mundo. De cualquier forma, no es justo hacer de esa limitación un nuevo juicio de Dios, No me juzgo por esos cuatro años en que debí (o mejor dicho me salió) tomar caminos alternativos, de los que mucho aprendí, que me permitieron pensar.

sábado, 27 de octubre de 2007

Sinfonía Vietnamita: una mirada diferente de la Guerra de Vietnam

La guerra de Vietnam, la más larga de los Estados Unidos, generó una gran cantidad de material cinematográfico. Así, este dramático hecho histórico, fue representado en películas argumentales que van desde la maravillosa Apocalypsis Now de Francis Ford Coppola hasta Rambo: First Blood Part II de George Pan Cosmatos. Asimismo, una gran cantidad de documentales producidos entre los años 1965 y 1993 reflexionaron sobre el impacto histórico de este conflicto bélico haciendo hincapié en la oposición de los jóvenes norteamericanos a participar en la guerra, la intervención del movimiento pacifista en la crisis interna de los Estados Unidos, en la particularidad histórica de las guerras de liberación nacional, la utilización de la guerrilla y las estrategias de Ho Chi Min para la lucha y resistencia a la ocupación territorial, los efectos traumáticos para la sociedad estadounidense, la propaganda y la manipulación televisiva en Norteamérica, entre los ejes temáticos más importantes.

sábado, 13 de octubre de 2007

El ingreso del psicoanálisis en la Argentina de Masas

Entre los frecuentes fenómenos señalados como originales de la Argentina se cita comúnmente, no solo la amplia oferta de la terapia psicoanalítica, sino también la necesidad de consumirla, de "psicoanalizarse", hecho que es más específico aún, en tanto se homologa a una corriente de la psicología con la psicología misma.
Nico, fervoroso detractor del psicoanálisis, me relataba una anécdota de Tato Pavlosky, quien encontrándose dictando una curso de actuación en España preguntó a sus alumnos cuántos de ellos asistían a terapia, acostumbrado a que en su alumnado argentino era habitual, descubriendo que solo uno se psicoanalizaba, este era Argentino, al igual que psicólogo.

A propósito de este tema me encontré con un texto bien interesante de un historiador del psicoanálisis, Vezzetti, titulado "Las promesas del psicoanálisis en la cultura de masas" editado para la colección Historia de la vida privada en la Argentina.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Paranoia II

Historias de la desafortunada villanería

Cuando se hacen historias, indefectiblemente se crean héroes y villanos; y no es gratuita ni frágil su perdurabilidad, digo, la de estos imaginarios. Generalmente los villanos resultan en tales por la
reafirmación de la moral, que lo vuelve al personaje en el eterno ignominioso. Y así, en tanto se preserva en el recuerdo el carácter vil de aquél personaje, se dilata la imperiosidad de la valoración, eternizando el modelo categórico del ídolo. Sin embargo, los villanos muchas veces suelen ser humanos, frágiles, corruptos, rastreros y aún así, nos resultan simpáticos. Reconozcámoslo, algunos antihéroes nos divierten. Le han dado gracia a nuestra historia.

Me refiero a los personajes de malicias picarescas, cobardes y, sobre todo, a los que les salió mal la treta. Es decir, el bien conocido, malo y torpe, un auténtico fracaso, que encima de padecer la ineptitud para hacer el mal, eterniza a su enemigo y pasa a la historia como el hazmerreír del relato.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Paranoia I

Me propongo algunos comentarios con pretensiones históricas, más bien anecdóticas y curiosas, en base a algunas opiniones personales y enruladas sobre el tema de las teorías conspirativas y la paranoia. Quizás se trate de ideas deshilachadas, con poco fundamento, que todos los lectores criticarán de forma asociada y secreta , y de las que por supuesto tiene toda la culpa mi papá.

Considero que el psicoanálisis (y la psicología en general) no inventó el modo de pensar, sentir, el modo de ser paranoico; Más bien, creó una patología y, a partir de ella, la caracterización de un sujeto particular. Las memorias de locos son un género anterior a las Memorias de un enfermo nervioso, del Presidente Daniel Schreber, el famoso jurista sobre el que Freud escribió para fundar la estructura lógica de la paranoia en uno de sus cinco historiales clínicos. Pero ese modo de pensar, de sentir, de ser, como el de conocerlo, no es igual en todas las épocas, tampoco su valoración y es difícil de rastrear. El dato que tomo, caprichosamente, es el de uno de los primeros personajes que fue estigmatizado en la contemporaneidad como paranoico: el emperador romano Claudio, quien, a pesar de tener su recinto palaciego en Roma, se hizo construir una fortaleza en una isla por temor a que lo asesinaran. En ella se pasaba gran parte de su tiempo esquivando a su esposa, quien verdaderamente lo quería matar junto con su amante y que vivían con él en la fortaleza (¡!) Pero en realidad, podríamos decir a su favor, que los emperadores romanos, como los líderes poderosos, le otorgan un valor a la paranoia, en parte porque tenían sus razones, en tanto jamás habrían llegado al núcleo concentrado del poder, ni podrían haber continuado sosteniéndolo y ejerciéndolo de unas determinadas formas, si no fueran algo paranoicos, obsesivos y psicópatas en esos contextos en que, como le señalaba Maquiavelo al príncipe, a diferencia de las conjuras a un rey, en Roma el poder podía ser cuestionado por una rebelión del pueblo o de los esclavos(como ocurrió con el movimiento liderado por Espartaco), el senado (como le sucedió a Julio Cesar, que lo dejaron hecho colador), incluso era posible que te asesinara tu propia guardia personal (como le ocurrió a Cómodo, por rebajarse a pelear con esclavos en la arena del circo) y también tu propio hijo ( como hizo Nerón con su mamá, quien intentó numerosas veces y por fin lo logró con veneno. En este caso nadie teorizó el Edipo. En realidad se dedicaron más bien a analizar sus tendencias incendiarias, un mal entendido respecto al proyecto de Nerón de mejorar las obras públicas de la ciudad de Roma, siendo juzgada la forma más fácil de agilizar el proceso quemando parte de los edificios viejos de la ciudad) Por supuesto era un valor no solo para vivir, sino funcional a la conservación del dominio, como suele suceder en las sociedades militarizadas. Los mismos políticos, estrategas militares y las falanges paranoides que le hicieron la guerra a todos los que representaban al famoso “ellos” que no son “nosotros”, mientras temían morir o perder el poder de la mano de una conspiración, y quizás por eso mismo, conspiraban y asesinaban a miles de personas.

Se me ocurre que no es casual que Claudio inventara la burocracia. Claudio fue quien hizo posible, gracias a la que diagnosticamos como su paranoia, el establecimiento de las bases modelo de la burocracia para un estado imperial, inspiración para otro paranoico famoso y brillante, Max Weber, quien diseñó la administración y funcionamiento del estado moderno desde su torre. La burocracia, junto con otras invenciones, seguramente más o menos casuales e importantes que esta, le permitió a Roma devenir en un Imperio, administrar, controlar minuciosamente y dominar de forma directa puntos lejanos de su centro de poder.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Algunas ideas para mi tesis

En 1961, al realizar una mirada alarmada de la sociedad Argentina, Tulio Halperín Dongui señalaba una anomalía constante en la historia del país, el síntoma, decía, de la continuidad sostenida de un clima histórico en el que se veía obturado el proceso político y se institucionalizaba la política represiva. Habían transcurrido treinta años desde que la “hora de la espada” daría nacimiento al poder militar y, desde entonces, las crisis político sociales no eran inflexiones en una transición entre situaciones estables, sino una constante.
A fines de la década del cincuenta, la discontinuidad entre las perspectivas iniciales respecto al golpe de estado de 1955 y lo que efectivamente sucedió, incluso, la continuación de un proceso de despolitización o, más exactamente, de militarización de la política, no podía dejar de ser percibido.
El período gestado a partir de 1955, que guarda una estrecha relación con el anterior, estuvo marcado por la violencia política. Se abre con un golpe de estado y su desenlace, más cruento y terrorífico aún, es el “Proceso de Organización Nacional” iniciado en el año 1976. En ese espacio de tiempo se suceden varios golpes militares, ningún gobierno elegido por la ciudadanía completa sus mandatos, se acaecen rebeliones militares, enfrentamientos entre facciones de las tres armas que acompañan y alientan la inestabilidad política. Asimismo, nace la resistencia peronistas, accionan los comandos civiles de la “Revolución Libertadora”, se organiza la acción clandestina de los comandos nacionales peronistas, surgen organizaciones clandestinas, se realizan movilizaciones masivas, paros, huelgas, tomas de fábricas, sabotajes, atentados, acciones que hacia el final del período culminan con la conformación de las organizaciones armadas para, finalmente, desplegarse a través del Estado, con toda su fuerza, el poder totalitario, concentracionario y asesino, a los fines del disciplinamiento y supresión de toda anormalidad (Calveiro: 1998)

viernes, 24 de agosto de 2007

Bordeando el umbral desde dos puntos de vista

El oficio de sepulturero

Es verdad,

pero ¿Quién detendrá nuestra caída al quebrarse los hilos de esta telaraña sobre la que reposaron – sin memoria de sostenes- los destinos?

Caída silenciosa,

del derrumbe impalpable como azúcar refinada,

sin proyecto ni prospecto de aterrizaje.

Y al inevitable se le suman los ardores de la tierra seca

y el oficio de desentrañar con uñas raídas,

-deprisa ante el reloj de papel detenido-

sin recuerdos , frente a un mar infinito.

Cómo evitar ser el polvo, tan volátil.

O la raíz hecha carne, enredándose y torciéndose.

O el fruto tímido bajo las superficies sin cosecha.

Pedir agua en una tregua o roer con ritmo de uñas negras bajo lunas de insomnio

Y un testimonio de una mosca resentida

o un juez lombriz que ve su túnel derruido

y resistir y escapar...

martes, 7 de agosto de 2007

Disciplina Rosa

Surgió una dificultad al momento de caracterizar una noticia del día de hoy en la que me detuve, quizá por su origen ambiguo, entre cómico, nota color o policial, y que me indujo, a mi y a otros, no solo a la broma sino a considerarla interesante (quizás justamente porque tuvo el valor de hacernos reír, más bien porque me adentré a otros temas). La información que difundieron los medios, como curiosa, graciosa o ejemplar (no lo se), es que en Bangkok los policías que cometan faltas leves deberán llevar brazaletes de "Hello Kitty".La medida establece que los infractores se coloquen durante varios días esa insignia rosada, en la que se ve al personaje sentado sobre un par de corazones. El objetivo, dice Clarín, es causar vergüenza en quien lo lleva, con el fin de mejorar la disciplina de los agentes. Hello Kitty, pero especialmente la vergüenza, como estrategia de disciplina, llamó mi atención. Se afirmó que con esta medida, los agentes de División de Supresión del Crimen que realicen faltas como tirar basura al suelo, estacionar ilegalmente o llegar tarde a trabajar (fuentes de la vergüenza civil) tendrán que llevar durante varios días la insignia de color rosa con un dibujo del personaje animado sentado sobre un par de corazones. Según los jefes policiales tailandeses, el brazalete de Kitty está diseñado (para emvidia de James Bond) para causar vergüenza al que lo lleva. "Esto ayuda a crear disciplina. No debemos dejar que las ofensas pequeñas pasen desapercibidas", dijo el lunes. "Los agentes culpables tendrán que llevar los brazaletes en la oficina durante varios días con la orden de no revelar sus ofensas. Que la gente averigüe lo que han hecho", agregó. Rápidamente me asombro de los avances en las tecnologías del control y me pregunto, por otro lado, por qué se les permite a los infractores no tener libertad para decidir contar o no acerca de sus faltas. Aquí hay también un llamamiento a responsabilizar al ciudadano de sospechar e investigar al infractor o simplemente identificarlo, sin conocimiento de causa, como corrupto, desobediente o bárbaro.

jueves, 2 de agosto de 2007

La concepción del suicidio en Roma

La concepción del suicidio en Roma a fines de la República

Las fronteras respectivas a las concepciones en torno a la vida, el honor y la muerte eran tan distintas en la antigüedad de lo que son en la actualidad que los tres términos significan hoy algo diferente. Estos tres ordenadores de existencia son claves para resolver lo que a este ensayo convoca ¿Cómo era concebido el suicidio a fines de la República e inicios del Imperio en Roma?

Mores maiorum, ley y comunidad

Que el hombre, como individualidad, proyecte, razone, sienta, que le sujeto viva, es la demostración de la existencia del mundo y de sí mismo; eso mismo nos obliga a aceptar su singularidad. En Roma el vivir se expresó de una forma particular. Se afirma con frecuencia que el hombre romano no interesa tanto en sí mismo y como contemplador a la naturaleza a la cual pertenece y se integra, sino que se considera fundamental el estilo de vida existencial, debatir la posición del ciudadano; en fin, encuentra más importante la organización social, la administración del Estado, que amoldar su vida a un orden cósmico y natural. Algo así como que desvía la importancia del hombre hacia el orden civilizador y social, hacia la problemática política de la sociedad.
El hombre político y administrativo romano libera entonces un poco de responsabilidad al individuo y cede derechos y deberes a la sociedad, como contenedora de los individuos. Esto significa que no es importante ya tanto el derecho natural e individual, sino que el hombre romano es un ciudadano en tanto coexiste en sociedad y solo puede regirse por el derecho positivo.

miércoles, 25 de julio de 2007

Realismo mágico sanjuanino

Los funerales de Doña Inés

"Si en la mayoría de los escritores el fantasma es la fuente de la obra,
para estos escritores el fantasma se ha convertido
en lo que la obra pone en juego, en su última palabra,
como si toda la obra reflejara su propio origen."
Deleuze

I

San Juan no conoce los inviernos húmedos de Las Pampas. Sobre un desierto nació un jardín encantado, detenido en el tiempo, bajo una bóveda de estrellas cercanas, cercado por las imponentes cordilleras. Tras esas cumbres intimidantes se esconden secretos milenarios. Sus habitantes han aprendido su lenguaje y, con ello, a respetar al paisaje de una naturaleza demoledora y conservadora a la que debieron adaptarse con las estrategias más pintorescas, constituyendo una verdadera cultura regional, exponente único del crisol que es la Argentina, profundamente consustanciada con sus raíces indígenas.
Esa tarde de febrero, Doña Inés, mi bisabuela, había decidido que elegiría el momento de su muerte y aún agonizante en el lecho, su espíritu se negaba a las demandas de su frágil salud.–Descanse mamá, vaya en paz- Le decía Guillermo, su hijo mayor. Inés insistía con ser su propio destino, aferrándose a la vida con los restos de un cuerpo que había crecido libre de urbanidad. Sus formas habían sido moldeadas por el trabajo en la tierra a la que sus ancestros veneraban y de la cual ella también se abastecía; sus manos fortalecidas por amasar a diario el pan casero y sus pies hinchados de pisar la vid. Su rostro marcado por los niños que perdió a causa de los padecimientos ante los cuales no existían alivios.

martes, 17 de julio de 2007

El intelectual como problema

“Tratad mi libro como un par de lentes dirigidos hacia el exterior,
y bien, si no os sirven tomad otros, encontrad vosotros mismos
vuestro aparato que es necesariamente un aparato de combate”
Proust, M.

Acerca del problema

Este ensayo introduce, a modo reflexivo, un problema retomado en la actualidad[1]: el del intelectual y la revolución, o al menos, de su rol de conciencia de las masas, la relación del intelectual con el cambio social. Trataré de presentar una cuestión que es en realidad un punto de convergencia de una serie de artículos presentes en la bibliografía del seminario, para confrontarlos y reunirlos en un ejercicio argumentativo que cuestione ¿Si efectivamente es la década del 60´ el momento de constitución de un campo intelectual Latinoamericano? ¿Quiénes lo componen y qué transformaciones se suceden dentro de él al calor del contexto político que atraviesa la Argentina durante esa década? De forma general y sintética, reflexionar acerca del carácter novedoso o de transformación de estos sujetos y su relación con los cambios culturales, sociales y políticos operados durante ese período, como hacer dialogar las caracterizaciones que diversos autores hacen de esa experiencia, también en tanto resultado de una serie de mutaciones que se descubren para revelar qué hay de inédito en la actualidad, lo cual supone una dificultad, una “incomodidad” afirma Sarlo a propósito de su libro Tiempo pasado, “por la necesidad de fijar una posición en medio de una tormenta de debates recién abiertos sobre la lucha armada, la culpa y las reivindicación ideológica de la militancia”[2]