jueves, 30 de julio de 2009

I- La divinatio





Existió en la antigüedad toda una actitud, unas técnicas, una disposición para significar el lenguaje repartido por las divinidades en el mundo. A través de signos se adivinaba y lo que se adivinaba no era otra cosa que lo divino. Los dioses hablaban a través de la naturaleza, de las cosas, de los hombres. La comprensión de ese saber divino suponía la divinatio; conocimiento que adivinaba, al azar, signos absolutos y más antiguos, la inserción en el conocimiento del espacio enigmático, abierto y sagrado de los signos. Le corresponde a un análisis y al arte combinatoria el hacer aparecer lo divino y hacerlo claro, ligarlo y distinguirlo.

jueves, 16 de julio de 2009

Marat-Sade



El mes pasado se estrenó en el país la obra de Peter Weiss Marat-Sade. No conocía la pieza y quedé verdaderamente maravillada con el guión que es una de una tremenda actualidad. Investigando un poco luego me enteré que la aparición de esta obra en los escenarios europeos de los finales de los años sesenta produjo una gran turbulencia, especialmente política, pues se volvía a matar a Marat ante el público. Ese nuevo sacrificio sangriento se reconstruía desde la réplica a su mensaje efectuada por el lenguaje y la sensualidad del bello Marqués de Sade y el frío asesinato de Carlota Cordey. Weiss había producido un acontecimiento teatral que habríamos olvidado. Tendía puentes polémicos de lucha y estrategia política del lenguaje dramático entre dos acontecimientos políticos de Francia: la Revolución Francesa y el Mayo Francés.

domingo, 12 de julio de 2009

De Los combates por la historia a la revolución en la historia


En 1933 Lucien Febvre en su célebre Combates por la Historia afirmaba que la fórmula “La historia se hace con textos” se sostenía en el momento mismo en que la arqueología se dedicaba a redactar, sin textos, el más largo de los capítulos de las historia humana. De allí “Nacía una historia económica con la pretensión de ser, principalmente, la historia del trabajo humano (…) Nacía una geografía humana que llamaba la atención de los jóvenes, captados rápidamente por los estudios reales y concretos, por estudios que eran como si se hicieran penetrar en el triste claroscuro de las aulas el cielo y el agua, los pueblos y los bosques, toda la naturaleza viviente”. Estos exploradores de las sociedades antiguas habían escapado felizmente a esa fórmula estéril. La voluntad de vitalidad de esa multiplicidad de historias emergentes se gestaba en la renovación diaria de sus estudios “por las excavaciones, los descubrimientos de monumentos y material humano, en contacto con realidades sustanciales (…) Cosas todas que uno puede palpar y tener en las manos, cuya resistencia puede probarse, y obtener analizando sus formas, cien datos concretos sobre la vida misma de los hombres y las sociedades”.

martes, 21 de abril de 2009

Mister Lonely


Hace tiempo que esperaba tener un encuentro a través de una película. Buscaba a Herzog y, por accidente, entré en una página en la que se anunciaba su presencia en una película de Harmony Korine. No conocía a Korine, había escuchado hablar de su film Gummo. Investigué un poco y encontré una sumamente interesante entrevista realizada nada más y nada menos que por Gus Van Sant al joven cineasta. Allí Korine hablaba de su segunda película hecha bajo el dogma 95.Todo indicaba que Korine tenía algo para decir. Se refería en esa entrevista a sus esfuerzos por desaparecer de sus films. El cine parece ser un género en el que el autor lo es todo y, sin embargo, Korine quería una película que pareciera caída del cielo.Mister Lonely (2008), su última película, era algo así para mí. A pesar de que no tuvo buenas críticas en Cannes, probablemente porque esperaban algo más oscuro en su discurso y una versión más experimental como la de sus anteriores películas, a mí me pareció que es un excelente film que le habla a nuestro presente de una manera un tanto cifrada y disparatada, con humor y un dejo de tristeza. La película a grandes rasgos trata de la subjetividad de nuestra época y especialmente del miedo a la muerte y de la soledad a través de unos personajes que son imitadores de grandes artistas de Hollywood. La soledad organizada, clasificada e impuesta por el olvido se debate con el intento de preservación de la belleza de la vida a través de los otros llevando incluso una vida solitaria. Un hombre cuyo yo ha sido quebrado entre el mundo ficticio de las estrellas ejemplares que perderán progresivamente su brillo y la realidad implacable de los que llama los países rotos, privados del entendimiento y sumidos a la sobrevivencia, que esperan milagros del cielo representados en monjas haciendo danza área. El imitador de Michael Jackson (Diego Luna) parece confirmar la identidad de un hombre al margen de todas las relaciones sociales con los demás, que ha dividido su yo para devenir en la estrella pop. Su soledad se revela más agudamente en compañía de la indiferencia del mundo, abandonado de todos los demás, a diferencia de su situación con de los demás imitadores en un castillo escocés, Lincoln, James Dean, Madonna, el Papa, la Reina, etc. en donde encuentra una grata experiencia que hace posible el diálogo consigo mismo. Esta posibilidad se la otorga en dos ocasiones Marilyn Monroe. La primera es viajar al palacio de los imitadores. Allí, siendo un hombre solitario, podrá hablar con su otro yo por medio de un grabador. La segunda, tras la muerte de los rebaños y de dios (las monjas no sobreviven al aterrizaje), y luego de la propia Marilyn (que nunca encuentra su identidad sino el destino de la estrella) se le revela el problema de esa vida solitaria y es que el imitador de Michael Jackson ( y no ya la estrella) necesitará de los demás para convertirse en uno de nuevo: un individuo cuya identidad no puede ser confundida con la de ningún otro, aún este sea Michael Jackson. La confirmación de la identidad dependerá del encuentro con el mundo y las otras personas que habitan en él. No hay posibilidad de uno mismo en un mundo en el que no hay espacio entre los hombres, en el que no se distinguen. Sin la gracia de la compañía y el reconocimiento del otro, incluso del otro que habita en nosotros, el invitado de los invitados para Nietzsche, todos los hombres parecen el mismo. Lo insoportable es el abandono de nuestro propio yo afirma Arendt, de la dualidad que nos permite el pensamiento y la experiencia, pero que solo puede confirmarse en la compañía de los iguales. Me alegro de haberme encontrado con Korine.

viernes, 10 de abril de 2009

Ma Jian-Saca la lengua

Salí a caminar por el centro de la ciudad, mi ruta estaba pautada, por la rutina y un aparente propósito, ir a buscar a una conocida librería de la ciudad “Poder y familia” de Pilar Calveiro, el único libro que me faltaba de esta madre intelectual a la que aprecio y que reseñaré en otro momento. Pero el capricho del cuerpo me impulsó a seguir, más atenta, quizá, a detenerme en un lugar cualquiera, en los rostros de los trasuntes envainados en camisas florales propias de un clima tropical, en los amores alejados por la muchedumbre, en los cuerpos desterrados en los bancos de las plazas y por aquellos detalles menos atendidos, caminando por la larga Rivadavia hacia la costa, esquivando monumentos, me topé con una pintoresca y pequeña librería a la altura de Entre Ríos. El tiempo se detuvo, dejó de existir, en aquél negocito que llevaba por nombre el titulo de un libro que tuvo un gran impacto en mi adolescencia, pues por él estimulé mi gusto la lectura literaria, “El túnel”. Se trataba de una sede de una liberaría de Buenos Aires, con imperdibles cuadernos de bolsillo de los clásicos del marxismo, todas las colecciones conocidas y algunas joyitas perdidas en el caos de los saldos. Entre todo ese amontonamiento de encuadernaciones, que con su olorcillo rancio incitaba mi fetichismo, encontré un libro que, por entonces, se me antojó como una curiosidad. En mi desconocimiento creí estar ante un verdadero hallazgo, aunque más tarde supe que se trataba de un autor medianamente reconocido, pero en ese momento, me estimuló a comprarlo el deseo acumulado y nunca satisfecho de leer literatura oriental. Soy una gran consumidora del cine japonés, chino y especialmente coreano, primordialmente del género del terror y otro tipo de arte que no admite el etiquetamiento. Esta era una oportunidad diferente de acercamiento a esa cultura. El libro se llama Saca la lengua. En la contratapa se anunciaba que el gesto de sacar la lengua, tan popularizado por la foto de Einstein, mientras para nosotros es un símbolo de burla o cierta irreverencia, para los tibetanos constituye todo lo contrario, demuestra respeto y cortesía. Su autor es Ma Jain, oriundo de China, con una tradición familiar de resistencia al régimen chino, siendo él mismo participe de la manifestación de jóvenes estudiantes en Tiananmen. Hoy disidente y radicado en Londres, relata esa historia en su última novela, Pekín en coma (Mondadori), en la que un estudiante atrapado en una cama tras recibir un disparo en la plaza de Pekín, rememora confusamente los hechos que le han llevado hasta allí, mientras pasa revista a la historia reciente del gigantesco país asiático. Su obra impacta por la lejanía de lo que denuncia y de lo que nada se sabe en el mundo occidental, en medio de paisajes extraños, plagados de aromas exóticos, montañas y lagos interminables, sus viajes al Tibet, presentados en formato de breves historias, describen con brutalidad una sociedad tradicional en la que tienen vigencia maltratos a la mujer, prácticas de violación ritual y abuso sexual en el seno de las familias, a través de una narración que conserva algunos parecidos, por los recurso visuales que utiliza y su estructura, con el cine de terror. Lo interesante de este autor oriental es la combinación de elementos de su cultura, desprovistos de clichés, con el terror y la política. Realiza descripciones maravillosas, la prosa es limpia y firme, relata fotografías, otra de sus pasiones además de la escritura. Se escabullen entre episodios los conflictos entre el campo y la ciudad, que adquieren dramatismo en personajes tensionados por la tradición y la modernidad, el horror que despierta los deseos incestuosos experimentados, vinculados a un cuerpo agitado por el deber y la necesidad de controlar a la mujer, deseos representados en rituales morbosos y la venganza de espíritus atormentados. Saca la lengua es un libro para acercarse a un mundo silenciado ante nuestros uniformados ojos culturales, que intenta darle visibilidad a la gravedad de la situación de pueblos sometidos al régimen de Hu Jintao.

viernes, 27 de marzo de 2009

huellas


Escucho en este momento una bella melodía, pertenece a la banda de sonido de la película Maria Antonieta. Remoderniza lo sublime de la música de los clásicos en un simple piano tocado con dedos de seda, que recuerda todo el rosa y pastel que redunda y empalaga en las imágenes que retrata Sofía Coppola en su versión in extreme femenina de un poder político adolescente, una María Antonieta demasiado ingenua y ahistórica, en rigor, una cortesana más parecida a la propia Sofía Coppola que a la reina libertina del siglo XVIII. Por tanto, me resulta mucho más controvertida e interesante aquella que ésta. Aunque debo reconocer que como retrato de las cortes actuales es excelente y visualmente es una hermosa pintura para chicas chik. La banda de sonido es una joya.
Rememoro la mañana, llego al consejo escolar, el paro me impide conocer los resultados del concurso de historia del traje al que me presenté. Me precipito a los 80 en la oficina bizarra del hotel en el que trabajo, diskette 5 ¼, lámparas grises, fibrones flúor, computadores con PW. Salgo despedida de ese anacronismo para la casa de Amanda, camino por Luro hacia libertad y Jujuy, en esta esquina arbolada respiro de tanta humanidad apilada. La ciudad tiene más vida por la mañana. Llego a la pequeña guarida, discutimos sobre la crisis, mi amiga está informada, ha leído todos los diarios antes de mi arribo, me explica el fracaso del rescate financiero de Obama, las maniobras de Kirchner por adelantar las elecciones en el contexto de las caídas de los regímenes políticos y las presiones del FMI, compartimos las incertidumbres de nuestros futuros próximos, me relata la hambruna salvaje del Consejo Escolar, las dificultades para tener una vivienda estable, las desproporciones de los alquileres y el carácter señorial de los rentistas. Nos compadecemos como el hombre de los cuarenta escudos de Voltaire. Le señalo que lo que más me sobresalta es la ruptura de las relaciones sociales, estalla la estructuración de grupos sociales, asoma una masa amorfa despolitizada y temerosa, se desbarata toda solidaridad de clases, las asociaciones de interés carecen de sentido, pues en este contexto igualador de la pobreza el interés ya no tiene validez. El gremio docente ha sido vencido, no solo por la burocratización interna, sino por la reducción de sus luchas a la demanda salarial mientras el poder avanza sobre todas las conquistas históricas de los trabajadores de la educación. La dinámica que relata se diluye en la problemática de la salvación individual que se retrata, como en tantos otros ámbitos, en las asambleas de embanderados de los puntajes, donde se exalta la necesidad de reprimir la libidinal pulsión de linchar a los 58, 5 que concentran el trabajo, recordamos el film “La Corporación” y el canibalismo de los pobres retratado por Foucault en “Los anormales”. Pero al fin de cuentas terminamos cuestionando la desvalorización del docente, considerados por el resto de la población en connivencia con el discurso oficialista, como vagos y “poco dignos” empleados. El paisaje que pintamos juntas nos hace reír, recordamos a Gasalla y su representación de los avatares de las actividades pasivas que deciden el futuro de nuestro trabajo, en un edificio cotolénguico, desinformatizado, abarrotado de cuerpos pintarrajeados, ruidosos, escandalosos y encolerizados. No nos proyectamos, el presente es absoluto, las categorías del pasado no nos permiten comprender, es decir, afrontar y soportar la actualidad, buscamos nuevos pensamientos. El futuro es contingente e imprevisible, nos solidarizamos con las libertades que nos regalan ciertas lecturas, los libros son un gran sostén, seguir pensando nos permite conectarnos con una realidad cada vez más disociada. Recuerdo una vez más la Francia del siglo XVIII, los cuerpos del pueblo desmarcados, desoídos y ruidosos, violentos, desprotegidos por el desbaratamiento del Estado Asistencial del Antiguo Régimen, rememoro los excesos, la tonalidad armónica y lo oneroso de las cortes de María Antonieta y de Sofía Coppola, a los señores armados de los countries, a los manotazos de ahogados de las aristocracias financistas, a los intelectuales maquiavélicos que asisten al poder, a la casta de los analistas simbólicos en relación a la profundización de una crisis y me pregunto por qué estas asociaciones, y si acaso no estamos en el mejor de los presentes para pensar.

miércoles, 18 de marzo de 2009

leyendo...

Una vez más caigo en cuentas de que hace ya un tiempo que no escribo en blog-menor. Pero si bien es verdad que cada tanto se renueva cierta inercia según la cual lo abandono, en esta ocasión, en cambio, me encuentro entusiasmada con la lectura. Resulta muy importante para mi no ceder a una suerte de tentación que impone el discurso del “tu puedes”, que conlleva a abandonar la lectura para ponerme a escribir o leer en aquellas páginas solo lo que conviene o se adecua a los intereses, pensamientos y motivaciones del lector. Me refiero en sí a la dificultad de salirse de sí mismo. En este momento, en cambio, he desaparecido en favor de dar lugar a que hablen los maestros. Yo guardo silencio con admiración y aprendo ( quizá en algún momento hasta pueda hablar con ellos, quien sabe ). Sinceramente pienso que a veces, incluso en la blogósfera, es necesario el silencio. Es raro imaginarse aquello, porque en rigor, el blog es un lugar muy particular, requiere tener ideas todos los días y, en verdad, es difícil tener ideas todos los días, es un trabajo que requiere estudio, disciplina y pensar y aún así, a veces, no funciona.

miércoles, 4 de febrero de 2009

La actualidad de Claude Berri

El 12 de enero murió en París el director de cine Claude Barri, quien en 1993 dirigió la película Germinal basada en la novela de Emile Zola. Film que generó polémicas, en tanto el artista salió al encuentro de su presente, adelantándose a juzgar las transformaciones del valor del trabajo a partir de la década del 90´en Francia. Su recurso fue hurgar en el pasado. ¿Qué significó el trabajo para los obreros mineros franceses del siglo XIX? ¿Qué misteriosas series y contingencias ligan la actualidad a esos tiempos en que se germina la sociedad que quizá estemos viendo morir? ¿Cómo restituir el hilo de la tradición y tender un puente entre ese pasado y el presente que ya no parecen estar comunicados por los sentidos? La película ilustra los tiempos en que el trabajo asalariado emergía como una novedad sin precedentes, se trataba de un fenómeno inédito, en los albores de la sociedad disciplinaria, al que se le opondrían diversas variantes de la idea de la rebelión del individuo, esa que, según Eric Hobsbawm, es socavada en nuestra época por una economía basada en la empresa y, como afirma Tomás Abraham, de una economía con pretensiones más allá de su dominio, se refiere a la emergencia de lo económico como instancia cultural. La escena en que se concibe esta película no estaba clara (y no lo está aún para nosotros), así como tampoco la naturaleza de aquellas nuevas formas de poder que progresivamente se instalaban en el mundo. Si bien el desorden global aquejó a las últimas décadas del siglo XX, algo ya se advertía en el momento en que Berri ideaba Germinal y es que el trabajo, o la ausencia de él, sería una de los grandes cuestiones sociales del siglo que venía. La tecnología impone con sus tiempos frenéticos de innovación nuevos requerimientos, surgen por ello, los analistas simbólicos, y se expulsa al trabajo humano de la producción de bienes y servicios, sin garantizar un crecimiento económico que absorba a los trabajadores desplazados, ni la creación de nuevos sectores para insertarlos. El trabajo, aunque menos demandado, seguiría siendo central en la producción, pero la globalización hizo que la industria se desplazase a países que disponían de mano de obra a precio bajo. Se produjo así una transferencia de puestos de trabajo a regiones con salarios bajos, facilitada también por la tecnología y la ideología empresarial, cayendo los salarios ante la presión de la competencia de los denominados ejércitos de desocupados. La economía familiar se destartala y las relaciones de poder y de género en su interior se rearticulan, mutan, reatrapan a los movimientos de fuga al modelo de la economía familiar moderno. El proteccionismo, se cree podría contrarrestar esas presiones, no obstante, los límites impuestos a la razón de Estado y la intervención del capital benefactor en el mercado para ejercer desde allí un dominio socio-cultural y no sólo económico, debilitó la voluntad política y a la gran mayoría de los medios para matizar los efectos de los cataclismos sociales y económicos. El crecimiento económico de los 90´, se creía también, facilitaba las cosas, pero no reemplazó la voluntad política. Todas las medidas pueden ser engañosas si se basan exclusivamente en el crecimiento, debido a que, si la coyuntura cambia las seguridades y protecciones al trabajador desaparecen haciendo caer en la precariedad a numerosos asalariados y en Argentina conocemos bien de estas falsas ilusiones, la actual crisis mundial pone al descubierto esta dimensión del problema, a la que se le agrega una tendencia xenofóbica que en el símbolo de Obama nos da una esperanza de que no se profundice. Aunque este tipo de reacciones también datan de aquella época. En Francia, desde 1981 la coalición del Partido Socialista y el Partido Comunista francés, arengaron esperanzas que rápidamente se diluyeron por recortes e incumplimientos, agravándose las decepciones, caída del muro de Berlín mediante, con la constitución de un clima propicio para la emergencia de una amalgama de consignas y emociones (en una mezcla de xenofobia y política de identidad), que cuajó en el lema de Le Pen “Dos millones de parados, dos millones de inmigrantes de más” y que a pesar de que el crecimiento de su partido no perduró más allá de mediados del 90´, la vigencia de su frase actualiza la amenaza de sus consecuencias. La situación se creyó entonces que habría cambiado por la explosión de huelgas en Francia, cuando millones de trabajadores de diversos orígenes se manifestaron contra el gobierno y las ideas racistas de Le Pen, quien fue descubierto como Nazi. Su partido se escindió y su caudal de resultados electorales declinaron, sin embargo, las tendencias xenofóbicas respecto de los trabajadores inmigrantes de los países pobres o más afectados por la desocupación se instalaron, hasta institucionalizarse en políticas represivas y excluyentes con criterios raciales en los países centrales.

domingo, 25 de enero de 2009

Estese Confuso- Alfredo Casero


La palabra, la voz y gestualidad de Alfredo Casero es su arma artística poderosa, no requiere de artefactos para hacer malabares, de disfraces para construir el personaje o escenografías que le recuerde al público lo pequeños que son ante lo sublime. Caseros es grande, a pesar del escenario, dentro y fuera de él, pero ante todo sobre él es una artista, un hombre que, como el mismo afirma, ha optado por hacer lo que le da la gana. Lo sublime y trascendental, el rey y la soberanía del arte de los poderosos, con sus artificios y espectacularidades, es desnudado con música, humor e inteligencia caprichosa. Hay un guión, pero no una explicación subyacente a todo el caos del monólogo, en ninguna parte del espectáculo, de un momento a otro, se desenrollará un desenlace que cierre la obra, solo nos sorprende si podemos seguirlo sin dejar de estarnos confusos. La obra se compone de escenas fragmentadas, toda una serie de personajes de él mismo y sus otros, reflexiones, situaciones, pensamientos, que van fluyendo y entremezclándose y de ese embrollo de palabras inventadas, desconexiones y otras formas posibles de decir lo mismo y lo diferente, surgen sensaciones, carcajadas, pero también una posición sobre la dimensión política de las máquinas, los fluidos corporales, las palabras y personajes de la vida cotidiana del ser nacional. En estese confuso adelanta que este es un gran momento para intervenir en el arte, lanza contragolpes contra el sentido común, desentornilla la economización de los modelos de vida (de comprar el celular, a comprar el auto, del auto a la casa, y de la casa al perro y luego un hijo, para cambiar el auto, y no llegar a ningún lado), se mofa de los garúes de la calidad de vida y la comercialización del discurso mediático (alfajores holográficos para niños, deslegitima la empresarización de la constipación femenina, ridiculiza la falsa manipulación mediática) personifica la conchudez, se adentra en la profunda relación del hombre y la mierda, nos asombra con magia sin trucos, canta cualquier género y en cualquier lengua, hasta inventada, como los mismísimos dioses. Se vale del lenguaje visual, publicitario y cinematográfico, dándonos la sensación de que estamos en el cine para ver una película, pero no intenta vendernos nada, sino utilizar ese formato conocido para ridiculizar la cultura del espectáculo masivo al servicio de la publicidad y decirnos otras cosas que no esperamos escuchar. Se trata de un minucioso trabajo experimental sobre el disparate y lo absurdo de la realidad, contra toda soberanía del orden del discurso.

martes, 20 de enero de 2009

El Onryo: mitología oriental llevada al cine de terror



La adaptación de Tusuruya Namboku de una obra Kabuki basada en un onryo, Yostuya Kaidan, estrenada en 1826, es un ejemplo de eficacia literaria y visual. Fue primero numerosas veces representada, luego se volvió el tema preferido de artistas como Tsukioka Yoshitoshi y Shunkosai Houkuei y, más tarde, fue adaptada para el cine siendo muchas de estas obras destruidas luego de la ocupación de Japón por el ejército de los Aliados tras la Segunda Guerra Mundial. Actualmente se conoce mejor al Onryo por su presencia en el cine de terror oriental. Los onryo son seres fantasmagóricos de la mitología japonesa que escapan al mundo espiritual y vuelven al plano físico con sus largas cabelleras negro azabache, sus pieles blancuzcas violáceas, ataviados en Kimonos blancos de luto, en busca de venganza, que existían previamente como creaciones vigentes en las leyendas orientales. No obstante, es a partir de aquella adaptación de Namboku que cobran cierta notoriedad, construyéndose un símbolo ciertamente original y popular del onryo que pervive y se difunde incluso en la actualidad a través de la filmografía oriental de terror. La imagen saturada de información es reinventada y clasificada por el dramaturgo de otro modo, un acto semiológico que no deja de llamarnos la atención por la repetición de este conjunto de signos que componen la figura del onryo que infunde toda una concepción de la sociedad, la cultura y la naturaleza, maneras de pensar y sentir el amor, la pasión, el dolor, la venganza, la espiritualidad.
El lenguaje de este onryo, que en la obra se llama Oiwa, es paradójico, puesto que quien ejerce la violencia es a la vez una víctima. Oiwa envenenada por su marido quien buscaba casarse con la hija de un magnate, no muere de inmediato como cierto imaginario aséptico de la muerte anhela, que de tan trágica se espera al menos de sí un gesto de pudor. Por el contrario, queda desfigurada por los efectos del veneno: su cabellera se desprende por mechones, cual una inversión de la fábula edípica se le desgarran los ojos sin perder la vista que le devuelve en el espejo su imagen deformada y la máscara mortecina de la traición de su marido. Ante tal revelación encuentra su muerte sin sepulcro. El espíritu atormentado y vengativo, aquél rostro femenino de la culpa, perderá su nombre y perseguirá en todos los rostros de mujer al violador del tabú u a otros, en una cadena sin fin o en su formato actual, hasta que, como en la tragedia, todos aquellos que se vieran involucrados en el infortunio mueran y el crimen haya sido purificado. La sensualidad pavorosa en la que adquiere valor el lenguaje de Oiwa es fundamentalmente visual y repetitiva, cabelleras azabache que emergen húmedas del agua, un rostro mudo y mortecino se superpone al rostro de todas las féminas, se presenta en forma de la humedad de un cuerpo que ha sido arrojado al río sin los debidos decoros, que se anuncia con las formas animalescas de sus movimientos. Todas aquellas imágenes dejan impresiones vivas en sus atormentados a quienes no se les otorga la posibilidad de hablar. Cuanto más callan, más se enfurecen estas criaturas que, por otra parte, no busca la redención en el perdón sino en la muerte de sus asesinos. La demostración de lo sucedido, la visibilidad que adquiere la culpa en aquella figura que no puede escapar a la repetición junto con sus asesinos, es un agregado que, en parte, pretende justificar la violencia del onryo, pero tal cosa no aparece en la obra original. La del Onryo no es una venganza justificada. Para la cultura occidental es necesaria una explicación de tal violencia y, como es común, esta legitimidad suele conseguirse demostrando la inocencia de la víctima, cuestión que manifiesta el lenguaje del que se vale especialmente el cine actual de terror respecto a la mujer que, ambiguamente, deviene en criatura que manipula la culpa de su agresor para asesinar y, por ello, requiere ser víctima inocente y de la culpa misma para existir.
Tal violencia expresada en la obra tuvo en cambio una dimensión política. Namboku se basó en dos asesinatos reales que tuvieron cierta visibilidad pública en su momento. Combinó el asesinato perpetrados por dos sirvientes contra sus amos por el cual fueron ejecutados y la muerte de la concubina de un samurai al develar este último que ella tenía un amorío con un sirviente, los amantes fueron clavados a una tabla de madera y arrojados al río Kanda. Venganza de la plebe contra los amos y de pasión trastocada en una historia moral de engaños y dinero que hizo del Onryo una figura popular oriental y que pervive como marca. La culpa ya no fue más desde entonces el privilegio de los ricos. La presencia repetitiva del Onryo en las fábulas de terror cinematográficas aportan un dato más acerca del maltrato de las mujeres en aquellas sociedades, ya presente este tema en la obra de Namboku, quien es considerado un referente del período Bunsei, tiempo de conflictos sociales y durante el cual la mujer fue fuertemente reprimida. La posición de la mujer en las adaptaciones actuales se ilustra en el hecho de que deban recurrir a una existencia no terrenal para perpetrar sus venganzas y ser víctimas inocentes para verse legitimada su violencia. Pero Oiwa nunca fue la violencia del poder, sino la muestra no viva de sus efectos.

miércoles, 14 de enero de 2009

Año nuevo, blog renovado

Me atropella el 2009. Vuelo de un solo golpe temporal por los aires de la falta de planificación y balance alguno. Dionisios me embriaga. Entre otras cosas, empiezo a pensar en iniciar otro blog. Me detengo un poco para preguntarme por qué la necesidad de emprender un nuevo proyecto cuando apenas pude sostener Ceterum Censeo los últimos meses. Deleuze anuncia en su Postdata que en el mundo que viene el problema ya no será el del paso de un encierro a otro, de casa a la escuela, de la escuela a la fábrica, el hospital y algún que otro conocía también la cárcel (En realidad Foucault nunca se abocó específicamente al problema del encierro) Pero en fin, Deleuze afirma en ese bello texto que la característica de esta etapa del capitalismo que nos asiste será, y es ya, puesto que se ha instalado, la de la deuda infinita y uno de sus efectos es la imposibilidad de terminar nada. Pienso rápidamente en mi artículo anterior y la verdad es que desde diciembre a esta fecha cambié de opinión, deberíamos hacer una verdadera alharaca cuando finalizamos procesos largos de nuestras vidas, valorar el trabajo y esfuerzo que estuvieron implicados en su consecución. Es posible incluso que pertenezca a las últimas generaciones que estudiaron profesiones liberales durante un promedio de seis años en instituciones públicas. De modo que me propuse darle continuidad a este blog, trabajar en él hasta que se agote, pero renovando sus aires acorde a lo que voy a considerar como un nuevo presente. Dos ideas giran en torno a esta nueva configuración del blog y que exploraré entre otros temas en mis artículos o ensayos. La primera es la de llevar adelante un blog menor, intentar hablar en la lengua de los blogs como un extranjero. No ser un blogger pero intentar llevarlo a sus límites. El otro concepto está ligado al anterior y es el de la extranjería, esta vez no en relación a la blogósfera, sino en virtud de la pequeña polis de la que participo. Mar del Plata es una ciudad poblada durante el año y ocupada temporalmente por extranjeros. La marplatensidad casi no ha soportado dos generaciones sin nutrirse de elementos migratorios. No se es nunca marplatense, carecemos de identidad propia, no somos el señor bajo la sombrilla de colores, ni la joven en bikini tras una ola, ni surfers, ni cineastas, ni intelectuales bohemios y demás clichés para las portadas de los suplementos de verano y esto es un dato interesante de esta ciudad de la que todos sus habitantes reniegan, de un territorio de bandas en el que todos se sienten o son de alguna manera extranjeros. Por esta última razón he decidido escribir sobre esta ciudad que de ser el paraíso veraniego de la elite ha devenido en la peor opción del viajante, la cárcel de sus habitantes, una ciudad que nadie quiere pero que es visitada por muchos argentinos cada verano. Una ciudad que por su origen está condenada a ser un balneario y que ha fracasado en su intento de pensarse distinta.

Estás todos invitados a leer, escribir, comentar, sugerir, discutir, publicar y demás empresas.

jueves, 21 de agosto de 2008

Batman “El caballero de la noche”

Las películas de Nolan me dejan la sensación de que es necesario volver a verlas, que queda un resto, que nos hemos perdido de una pista, una línea, una forma fundamental; en síntesis, nos incomodan y no concluyen. Este formato es un tanto extraño para una película de acción de Hollywood, no sólo por cuestiones comerciales harto referidas, sino por lo que culturalmente esto implica, las de Hollywood se me aparecen como fórmulas repetidas según las cuales releemos una trama que ya nos ha sido narrada de la misma manera y que nos produjo un cierto goce, que releemos una y otra vez en cada versión de esa misma historia. Aún admitiendo -como algunos autores afirman- que todas las historias han sido ya contadas, lo que se modifica es la forma en que pensamos esas mismas temáticas que reaparecen una y otra vez. En ese sentido, creo que Nolan actualiza las problemáticas de Batman en función del mundo nuevo al que asistimos.

sábado, 28 de junio de 2008

Lo frío y lo cruel

Anotaciones acerca del libro de Gillez Deleuze. Presentación de Sacher Masoch. Lo frío y lo cruel.

Primera nota

El poder es, antes que nada, un multifacético mecanismo de represión, afirma Deleuze. Las formas que adopta lo muestran en su intimidad más profunda, aquella que, justamente porque lo exhibe, lo vuelve obvio, se mantiene secreta, reprimida, negada. De allí se desprende que eso que no habla, es la violencia misma.
En algún momento de nuestra historia, ciertos aspectos de la sexualidad fueron sometidos al silencio. La sexualidad no era lo que no hablaba, la violencia, sino aquello de lo que no se hablaba, objeto del silencio.

viernes, 2 de mayo de 2008

Centralismo y federalismo y el debate en torno a los límites del poder

Ezequiel Gallo presenta el debate en torno a la federalización de Buenos Aires como parte de la reflexión que realiza la elite intelectual y política de la época acerca de los límites del poder. El marco en el que se inscriben estas ideas políticas es el que ha sido caracterizado como proceso de consolidación del Estado Nacional y configuración de un orden político legítimo.

Aceptando el principio liberal de gobierno limitado; Alem, Alberdi, Hernández y Tejedor, entre otros, discuten las maneras posibles de distribuir y limitar al poder nacional con el objetivo de evitar la centralización o descentralización excesiva del mismo, así como las extralimitaciones de quienes lo detentan.

martes, 25 de marzo de 2008

Poder desaparecedor

Con motivo del 32º aniversario del golpe de estado más cruento y terrorífico de la historia argentina, me ha parecido pertinente recomendar la lectura de un trabajo original sobre la anatomía del poder militar en la Argentina, el polémico estudio de Pilar Calveiro, Poder y desaparición, en el que se analiza las particularidades del poder desaparecedor a partir de su expresión concentracionaria: los campos de concentración-exterminio argentinos.

Calveiro enmarca su ensayo con una reflexión sobre la relación de las fuerzas armadas y el poder en nuestro país, relación que caracteriza como de una cercanía que a partir de un proceso complejo le otorgó a las fuerzas armadas peso político propio y una autonomía relativamente creciente. Esta caracterización está ligada a la perdida de capacidad de los grupos económicamente poderosos de controlar el sistema partidario para ganar las elecciones, en tanto, las fuerzas armadas y especialmente el ejército, según Calveiro, se constituyeron en el medio para acceder al gobierno a través de las asonadas militares. Así, se convirtieron en receptáculos de los ensayos de las distintas facciones del poder por recuperar cierto consenso pero, sobre todo, para mantener un dominio. De esta forma, Pilar Calveiro desarrolla como las Fuerzas Armadas se fueron constituyendo progresivamente en el núcleo duro y homogéneo del sistema, con capacidades no solo de manutención de un orden y un dominio, sino también de representación y negociación con los sectores decisivos del gobierno, fenómeno que ha sido desarrollado en profundidad por autores como Alain Roquié y Robert Potash y conceptualizado por otros y estos mismos autores como de politización de las Fuerzas armadas y militarización de la política. Pilar Calveiro va más allá al plantear que la limitación que representaba para los sectores poderosos su falta de consenso se disimulaba ante el poder disuasivo y represivo de las armas; el alma del poder político se asentaba en el poder militar. Este rasgo es de suma importancia para la autora en el marco de la no consolidación de alianzas estables y la crisis del sistema de partidos, frente a una sociedad compleja y fragmentada. Dicha atomización política y económica de la sociedad era compensada, en alguna medida, por la unidad disciplinaria del aparato armado y su imposición sobre la sociedad. La espiritualidad armada ingresaba allí donde fallaba el control material. Por otro lado, el proceso conjunto de autonomía relativa y acumulación de poder crecientes las llevó a asumir con bastante nitidez el papel mismo del Estado, de su preservación y reproducción, como núcleo de las instituciones políticas, en el marco de una sociedad cuyos partidos eran incapaces de diseñar una propuesta hegemónica.